Rosa Díez, UPyD y el populismo


Rosa Díez, líder de UPyD pronunció sobre Podemos la siguiente frase: “La alternativa a la democracia de baja calidad no es el POPULISMO. Es la democracia de alta calidad.” Esa frase, que ella dirigía a Podemos, sólo demuestra el impudor de una de las políticas más groseramente populistas del espectro político. Una política cuya suerte podría estar acabándose gracias al cambio regenerador –este sí- que viene gestándose en la política española. También demuestra (por si quedaba alguna duda) cómo la palabra “populismo” sólo es un arma dialéctica que se usa siempre desde el poder y siempre contra los que desafían ese poder, lo que no es el caso de Rosa Diez, firmemente establecida en el establishment por mucho que ella se presente como outsider.

El eurodiputado Sosa Wagner ha montado un pequeño escándalo al escribir un artículo en El Mundo, en el que se muestra partidario de una coalición entre Ciudadanos y UPyD. La reacción de Rosa Rosa Diez fue inmediata y consistió en acusar de traición a Sosa Wagner argumentando que éste no dijo nada en el congreso del partido, donde más del 90% de los afiliados se mostraron en contra de esta coalición. Que Sosa Wagner se mostrara no sólo en contra de la coalición con Ciudadanos, sino a favor de todo lo que proponga Rosa Diez es normal si tenemos en cuenta que en ese partido se expulsa a todo el que no esté absolutamente de acuerdo con la línea oficial del mismo, es decir, con Rosa Díez. Si ahora Sosa Wagner se ha atrevido a escribir este artículo es, como él mismo ha explicado, porque ya no le importa, porque ya no va a presentarse a ningún otro cargo político.

En el artículo de Sosa Wagner lo de menos es lo de la coalición con Ciudadanos. La única razón de que UPyD no pacte con Ciudadanos, aunque son partidos virtualmente iguales, es que eso le quitaría protagonismo y poder a la líder máxima. No hay más. Más llamativo que eso es su denuncia de “prácticas autoritarias” y de “la constante expulsión de afiliados” dentro de su propio partido. Esa frase me llamó la atención: “constante expulsión”. UPyD es una fábrica de expulsar gente. El artículo de Sosa Wagner ha tenido mucha repercusión porque se ha publicado en El Mundo y porque él es eurodiputado pero hace mucho que distintos cargos de UPyD vienen denunciando exactamente lo mismo, aunque sin tanto revuelo.

Aún más duro que el artículo de Sosa Wagner fue el de César González, concejal de UPyD, publicado en el diario Información de Alicante donde ofrece datos reales de las bajas y expulsiones de militantes. En UPyD se han expedido 20.000 mil carnets de afiliación, dice, y sin embargo el número de afiliados nunca ha superado los 6000. ¿Dónde están los afiliados desaparecidos? ¿Qué han hecho con ellos y ellas en UPyD? Pero González tampoco es el único cargo que ha escrito en contra de su propio partido. En mayo lo hacía el exalcalde de Alcobendas, que abandonaba el partido al calificaba como “fraude” y como “un partido de amiguetes”. En 2013 se dio de baja del partido toda la dirección de Galicia y casi el 50% de los militantes de Cantabria. Y así podríamos hacer un recuento de bajas, deserciones, expulsiones y de acusaciones de autoritarismo y fraude político.

¿Cómo no iba a ser un fraude Rosa Diez? Una política profesional que lleva toda su vida viviendo de ésta pero que se presenta como alguien en contra de la política profesional. Una política que fue Consejera del Gobierno Vasco y que gobernó con el PNV hasta que fue obligada a dimitir, tras lo cual pasó sus siguientes años diciendo que el PNV, ese mismo partido con el que ella había gobernado, era ETA; y diciendo también todo lo contrario de lo que había dicho cuando estaba en el gobierno (en las hemerotecas pueden verse sus opiniones acerca de temas como el acercamiento de presos a Euskadi antes y después, o la negociación con ETA antes y después). Una política que estaba tan comprometida con el PSOE que incluso se presentó a Secretaria General y que cuando perdió se fue a Estrasburgo para, desde allí, mientras cobraba su sueldo como diputada del PSOE y representando aun a este partido, votar junto con el PP en múltiples ocasiones. Y de su sueldo de diputada del PSOE vivía (bien) mientras se hacía un partido a su medida en el que, por fin, poder ser Secretaria General para siempre jamás.

En fin, una política, Rosa Díez que se pudo aprovechar durante un tiempo del hartazgo de la ciudadanía con el bipartidismo y con un determinado modo de hacer política que, sorprendentemente, ella consiguió que pareciera que no iba con ella. Un partido sin más principios que acaparar el mayor poder posible a costa de repetir cuatro ideas que se supone que son las que tienen más aceptación en cada momento; y si no, se buscan otras cuatro. Este es el partido que receta más democracia para acabar con el populismo de los demás. Pero esto no podía durar siempre.

Publicado en:  Publicoscopia

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