Democracia de risa


Hemos perdido la cuenta de las mentiras del Partido Popular en el caso Bárcenas. Nadie esperaba que Rajoy las reconociera, todo estaba escrito de antemano. “Lo siento, me he equivocado”, parece ser la excusa de moda para eludir cualquier responsabilidad en asuntos políticos. Tampoco iba a reconocer delitos fiscales o de financiación ilegal, todo eso estaba excluido. Así que lo importante del debate no es el reconocimiento de un error; eso era lo menos que Rajoy podía decir y es lo que dijo. De todas las naderías, negaciones y bombas de humo que soltó, yo resaltaría su reconocimiento de que la distribución de sobresueldos es práctica habitual en el PP. No los llamó sobresueldos, sino “remuneraciones complementarias por razón del cargo” y “anticipos o suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo”. Tanto Rajoy, como Cospedal y otros miembros del partido han negado reiteradamente que se cobraran estos sobresueldos. Reconocen que han mentido en esto, ¿por qué no van a hacerlo en todo lo demás?

Por si fuera poco, su justificación de los mismos fue la de que se pagan “como en todas partes, es de justicia”. ¿Cómo en todas partes? Que vayan a preguntar a los trabajadores si es habitual pagarles dos veces o por conceptos tales como “vivienda” o “indemnización por trabajar” (Gonzáles Pons dixit) ¿De justicia? Se impone la pauperización de la inmensa mayoría de la gente mientras que unos pocos se forran, literalmente. Los banqueros con sueldos y pensiones millonarias y los políticos del PP con sueldos dobles o triples. No sólo no es de justicia es profundamente inmoral, aunque fuera legal. Ni siquiera es legal, no basta con declararlos, que habrá que ver. Dichos sobresueldos son ilegales si se pagan a dirigentes que estén en el gobierno (los han cobrado estando en el gobierno de Aznar) pues la ley les impide cobrar más de un salario público. El funcionamiento interno del Partido Popular es una muestra en pequeño de las reglas de juego que buscan imponer a toda la sociedad: un funcionamiento injusto, inmoral, desigualitario, corrupto. La próxima verdad que nos hablen del dinero que pierden por estar en política deberíamos tirarles huevos.

Queda por aclarar de dónde salía ese caudal de dinero que, por si fuera poco, violaba las reglas del juego democrático pues más dinero significa más trabajadores al servicio del partido, más propaganda, más medios etc. Si ya tenemos un sistema electoral injusto, el PP demuestra que aún puede serlo mucho más. El PP lleva dos décadas funcionando ilegalmente, luego ganando elecciones ilegítimamente.

Y otra cosa reseñable de esta semana que termina: los tribunales están dejando claro que la delegación de Gobierno de Cristina Cifuentes vulneró repetidamente derechos fundamentales al disolver concentraciones, imponer multas por acudir a ellas, identificar y detener indiscriminadamente a los concentrados etc.  Recordemos que ni uno solo de estos detenidos ha sido condenado mientras que se acredita  la vulneración de derechos continuada de la delegación de Gobierno. ¿No tiene la delegación de Gobierno la obligación de aplicar las leyes o de conocerlas? ¿No es esto prevaricación? En realidad, estas sentencias y lo que conllevan me parecen mucho más importantes que la pantomima de Rajoy diciendo lo que ya sabíamos que iba a decir o mintiendo o repitiendo que no le consta nada (aunque todo el mundo sepa que sí le consta). La delegación de gobierno en Madrid pone multas a los ciudadanos y ciudadanas por reunirse en la calle y protestar pacíficamente. El PP impuso unas tasas judiciales desorbitadas para que la gente corriente no recurra a la justicia cuando ve sus derechos conculcados. Como todavía quedan personas que recurren y dejan desnudo al poder, pronto prohibirán concentrarse en grupos de más de dos. Y es posible que no pase nada,  hasta que consigamos de algún modo, romper este círculo vicioso y regenerarlo todo.

Rajoy también mintió cuando dijo que esta es una democracia seria, no lo es, es de risa (o de llanto, según como se mire). En cualquier democracia seria con este nivel de corrupción, de prevaricación continuada, de mentiras, de condenas judiciales… hubieran dimitido alcaldes, concejales, ministros, presidentes del gobierno, delegadas del mismo… Eso pasaría en cualquier país con un mínimo respeto a las reglas de juego democráticas, no en este.

Publicado en:  El Plural

Una respuesta

  1. Ando repasando tus artículos. Pues sí ahora me queda más claro este asunto. Gracias. Contrastaré algunas afirmaciones

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