La imparcialidad de “El Objetivo” y el aborto


Me cuento entre las muchas personas a las que no les gustó el nuevo programa El objetivo, dirigido y presentado por Ana Pastor el domingo por la noche en La Sexta. Según la propia web del programa: “El Objetivo de Ana Pastor quiere explicar lo que ocurre sin partidismos, sin ideología. Con afán de divulgación, quiere conocer los hechos más allá de las opiniones, busca aportar luz sobre las polémicas y saber qué es cierto y qué es falso de lo que nos cuentan. Llega para ofrecer los datos y será el espectador quien saque las conclusiones”. En realidad, toda esta premisa es falsa. No hay información sin ideología, es decir sin posición, sin un sistema de ideas que la sustente. Precisamente, esa pretensión de los discursos que manejan cifras y datos de constituirse en discurso verdadero, sostenido a base de esos datos supuestamente objetivos, ya es parte de ese sistema de ideas.

No hay manera de no ocupar una posición, pero mucho menos en un programa breve que apenas puede presentar una pincelada de la cuestión. Se supone que el programa da datos, que luego un experto los comenta procurando no incluir ninguna opinión, y después el espectador saca sus conclusiones. Todo esto no tiene sentido a no ser que se dirija a un espectador que no tiene ninguna opinión previa sobre los asuntos expuestos y que la pretensión final sea que ese espectador saque la conclusión que el programa quiere que saque. Porque todo en el programa induce a que estas personas, supuestamente sin opinión, se formen una y muy determinada.

Comencemos por la elección de las cuestiones que se presentan; elección que es naturalmente ideológica. ¿Cómo y quién elige los temas que luego se pretenden examinar? ¿Por qué se eligen unos temas y no otros? Pongamos, por ejemplo, que se presenta como tema a debate unas declaraciones de Elena Valenciano a propósito del aborto. Se pueden elegir sus declaraciones más desafortunadas y hacernos llegar después a la conclusión de que dichas declaraciones son mentira; sin considerar –de acuerdo con el contexto, que puedan ser una exageración dicha al calor de un encendido e importante debate. ¿Por qué se eligen las declaraciones de Valenciano y no, otro ejemplo, las de Gallardón afirmando que el aborto es violencia estructural contra las mujeres? ¿Acaso eso es verdad? Así que hay un posicionamiento previo muy determinado; de objetividad nada; de datos nada.

Una vez escogido el tema de debate hay que decidir cómo se va a enfocar y para ello se presentan datos que se suponen asépticos, pero que naturalmente no lo son. No es que los datos no puedan serlo, es que para eso habría que manejar todos los datos; los datos en sí y los datos relacionados. En principio, los datos tienen también una lectura ideológica porque según el tipo de datos que presentemos, la manera en que se lean o las relaciones que dichos datos establezcan con el contexto sacaremos una conclusión u otra. Por ejemplo, si hablamos del aborto,  se pueden ofrecer las cifras de abortos ilegales, de muertas en el mundo por aborto; los datos que relacionan los derechos reproductivos con el índice de desarrollo de un país; las cifras de embarazos adolescentes, las cifras que relacionan derechos de las mujeres con derecho al aborto, las cifras de mujeres partidarias de este derecho, la relación entre derecho al aborto e igualdad entre hombres y mujeres… etc. Se pueden ofrecer estos datos o se pueden ofrecer datos para demostrar que España, con la ley de aborto de Gallardón estará más cerca de Irlanda que de Malta. Se puede demostrar eso, claro, pero también se podrían ofrecer datos para demostrar que con la ley actual estamos más cerca de Dinamarca, Alemania o Francia, es decir, más cerca de la cabeza de Europa que de Irlanda, que es donde nos va a poner la futura ley que nos augura el ministro de justicia. Cuando se comparan unas cosas con otras también hay un posicionamiento ideológico.

El programa El objetivo nos presenta los supuestos datos objetivos y después nos presenta a un –solo uno- experto para analizar dichos datos. El experto escogido ¿no tienen opinión sobre las cosas? ¿Por qué ese experto y no otro? ¿Ha pasado un test de imparcialidad? Sobre todos los temas que se trataron el domingo pasado yo podría citar a otros expertos, igual de expertos, que analizarían los mismos datos de manera diferente y que harían llegar al espectador, supuestamente desinformado, a diferentes conclusiones. Finalmente, acercarse a un tema de derechos fundamentales, como lo es el de los derechos reproductivos de las mujeres, reduciendo la complejidad del asunto y su relación con los derechos humanos, a unas declaraciones muy concretas y más o menos afortunadas, de una dirigente política, implica hacer un ejercicio no muy honesto, informativamente hablando. Se toma un asunto fundamental para las vidas de las personas, se banaliza al reducirlo a la cuestión de una frase mal dicha, se omite el contexto, se omite todo lo importante… …¡voila!  Ya tenemos la conclusión: la ley del aborto que se prepara no es tan mala, no hay para tanto y las mujeres que luchan por mantener la que tenemos son unas exageradas cuando no unas mentirosas.

Yo presté atención a la cuestión del aborto, pero lo mismo puede decirse de la manera en que el programa trató las privatizaciones realizadas por Aznar, de donde lo único que parecía sacarse en claro es que ojala Rajoy dispusiera ahora de todas esas empresas públicas para poder privatizarlas él mismo. En ningún momento se ofrecían datos que indicaran que las empresas públicas son más eficientes, ni datos que demostraran que las empresas públicas cumplen una función social imprescindible, ni se ofrecían criterios de derechos constitucionales, o derechos humanos, de  justicia o ética pública… ¡Ah no, que eso son cuestiones ideológicas!

6 comentarios

  1. Qué se puede esperar de los “creativos” de Globomedia, que no hacen otra cosa que homenajear programas de otros países, en este caso de la CNN estadounidense, donde se reviste a la información de este sesgo del nuevo periodismo moderno, en la que el mero contraste por selección se cree objetivo y profesional. Una vergüenza para una periodista,de la calidad de Ana Pastor.

  2. ¡¡Qué poca formación tienen estas y estos periodistas!! Pero a quién se le habrá ocurrido presumir de no tener ideología!! si ya en cómo uno va vestido o vestida está transmitiendo ya una ideología ¡Por diosa!! Si eso es lo que pretendía Franco!!!
    Gracias por tu post. Estas cosas no se pueden dejar pasar.

  3. Como siempre, excelente artículo. Claro, conciso y directo a la yugular. ¡Brava!

  4. “No hay información sin ideología, es decir sin posición, sin un sistema de ideas que la sustente”

    Totalmente deacuerdo

  5. La objetividad en el periodismo no existe. Me resulta difícil creer que ningún periodista con algo de experiencia en su profesión se considere a si mismo objetivo. Tal como expones en el artículo, la elección de los temas, la de los invitados, e incluso de las frases que se analizan en el programa no es casual.
    De todas maneras, no me desagrada del todo este programa. Aunque la frase entresacada de su web “El Objetivo de Ana Pastor quiere explicar lo que ocurre sin partidismos, sin ideología” me parece más un slogan publicitario que una declaración de intenciones, creo que es una manera de señalar que este espacio es diferente a los demás que se emiten en televisión sobre temas de actualidad. Me gusta el modo en el que se plantean los temas. Se muestran declaraciones de políticos de uno u otro partido, datos de los que se informa de la fuente (no demasiado habitual en la televisión que se hace en este país) y se entrevista a un “experto” que valora el tema desde su conocimiento. El programa se puede mejorar, se podrían retomar temas tratados con datos que puedan matizar lo que expuso el experto que trató el tema en algún programa anterior. Se podría centrar el programa en un solo tema, los emitidos anteriormente me parecen algo dispersos con tantos temas expuestos tan brevemente.
    Me gusta el programa en contraposición de otros sobre actualidad informativa. En los otros cada día aparecen los mismos tertulianos que opinan de los temas sin conocerlos y muchas veces sin tomarse la molestia de documentarse un poco previamente. En la televisión española y en la radio estamos tan acostumbrados al formato “programa con tertulianos” que a veces da la impresión de que hay personas que no se forman una opinión sobre algunos temas sin escuchar lo que opina su tertuliano preferido a pesar de que muchas veces no conoce el tema más que de oídas. A pesar de las carencias de “El Objetivo de Ana Pastor”, me gustaría que tuviese éxito este formato y que fuera copiado por otras cadenas, y espero que perfeccionado.

  6. […] de la comparación con otros datos y otras voces. ¿El primer programa del Objetivo, de Ana Pastor, fue objetivo? ¿Es objetivo hablar del aborto sin que salga ninguna mujer aportando […]

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