Imágenes de homofobia en la televisión


Mi experiencia con los medios de comunicación comenzó cuando comencé a ser portavoz de COGAM y ahora como presidenta de la FELGT que mi relación con los medios es constante. Desde que comencé a tratar con los medios en COGAM lo primero que me di cuenta es que todo lo que había leído sobre medios de comunicación o sobre cómo funcionaba un gabinete de prensa no me iba a servir de nada porque una asociación de gay y lesbianas es diferente a cualquier otra asociación.

Nosotros, COGAM, la FELGT, Iguales, solemos decir que somos ONG´s, pero claro, ni la sociedad ni los medios nos perciben como tales. Una asociación cualquiera, una ONG, genera noticias, las ofrece a los medios, presiona para que las publiquen…y para eso hay unas técnicas determinadas que a una asociación gay-lesbiana no les son útiles en absoluto porque nosotros, más que generar noticias, lo que tenemos que hacer es luchar contra una imagen que ya existe, contra un estereotipo muy poderoso. Lo que hacemos es ofrecer imágenes y no me refiero sólo a imágenes gráficas que, en nuestro caso son muy importantes, sino a imágenes sociales.  

Los medios no están ahí para cambiar imágenes, sino en parte para trasmitirlas ya que son las imágenes socialmente aceptadas. Por eso, la labor de un gabinete de prensa de una asociación de gays y lesbianas es una lucha constante para cambiar la imagen que se da de nosotros por oponerse a que esa imagen continúe transmitiéndose, por inventar maneras de luchar contra los estereotipos e imágenes falsas y prefabricadas que dan de nosotros los medios.  

Los medios de comunicación, además, son conservadores. Les cuesta cambiar una imagen dada e ir contracorriente. Estas características afectan en general a los medios de comunicación respecto a muchos colectivos sociales, pero en lo que se refiere al mío, a gays y lesbianas, los medios de comunicación funcionan siempre en torno a determinados parámetros. Uno sería la mayor presencia masculina respecto a la femenina cuando se habla de homosexualidad. Esto hace que cuando se habla de homosexualidad, la imagen que surge en la cabeza de cualquiera es la de un gay; las lesbianas sólo aparecen en los medios cuando se habla de asuntos vinculados con temas “femeninos”, como por ejemplo la maternidad.  

A las lesbianas nos cuesta mucho romper esa barrera de silencio. Es cierto que hay muy pocas mujeres famosas fuera del armario, pero el caso de Raquel, la de gran hermano es sintomático de esa barrera de silencio. Raquel no se ha hecho digamos todo lo famosa que podía. Hay una especie de silencio en torno a ella. Las lesbianas dan mucho menos juegos televisivo. Digamos que los gays hacen gracia y las lesbianas no.

Tengo una anécdota de Boti cuando llegó a presidenta y yo era portavoz y encargada de prensa. Cuando en COGAM había presidenta y presidente, la SER no la quiso hacer una entrevista porque prefirieron que hablara el presidente y me dijeron que era más representativo. Eso no podría ocurrir impunemente en ninguna asociación.  

Por eso aun es muy importante las políticas de determinados colectivos como COGAM o la FELGT a favor de la visibilidad lésbica. Otra de las características de los medios (especialmente de la televisión) con relación a gays y lesbianas es el “amarillismo”. Somos un colectivo que sólo vende amarillo y sensacionalista, pero que le cuesta mucho ofrecer o que nos dejen ofrecer una imagen de normalidad, pero no sólo de normalidad, sino también de compromiso político, de lucha de militancia.  

Si el amarillismo invade la televisión a todos los niveles, pues en lo que se refiere a nuestro colectivo aun más. todos estos programas horribles reality show han encontrado en la homosexualidad una especie de plus añadido para que, en cualquier situación, el morbo se dispare. Y si no hay más gays en estos programas es porque no encuentran,no porque no busquen.  

A COGAM llaman constantemente, y a mi también. El asunto es el siguiente: se coge cualquier tema morboso o raro, se le añade un punto de homosexualidad y se ponen a buscarlo. En estos años me han pedido unas cosas tan extravagantes, además de ofensivas, que siento mucho no haber ido apuntándolas. Me llamaron en un programa amarillo sobre malos tratos para que les buscara un gay que pegara a su madre. Lo sorprendente es que lo pidan a una asociación. A una lesbiana que hubiera robado el semen a un gay (al parecer habían leído en una revista americana que eso había pasado)

La petición más extraordinaria que tuve fue la de un gay que se acostara con su hermana. Yo les dije que para qué se iba a acostar una gay con su hermana, que se acostaría, en todo caso, con su hermano. Se quedaron de piedra. Ellos simplemente cogieron el tema más morboso que se les ocurrió: el incesto y después simplemente le añadieron el componente homosexual, sin pensar en cómo quedaba el material.  

En una ocasión un programa de telecinco me pidió un autobús lleno de gays. pagaban 1500 pets po hacer de público. Por supuesto que no lo buscamos ni tenemos gente para eso, pero pregunté que porqué necesitaban un público gay y me contestó “porque queremos gente guapa”.  

Esto es lo que más se nos solicita en televisión. Nunca se ofrece otra realidad. Por ejemplo, el activismo gay no existe y es más bien rehuido. El gay o la lesbiana sólo ineteresan en cuanto sean pintorescos, pero nunca políticos. Incluso en los mejores programas, vamos a poner documentales o reportajes no quieren a activistas. Nunca han hecho ni harán un reportaje sobre los miles de voluntarios que se dejan el tiempo en una asociación poniendo denuncias, contestando al teléfono, haciendo lo que haya que hacer. Los activistas en la televisión somos apestados, mientras que si salen activistas de Amnistía Internacional para denunciar violaciones de derechos humanos, o de médicos del mundo o de cualquier ONG que trabaje en un campo, nosotros no.  

Nosotros podemos presentar “historias humanas”, pero no activismo. A mi me vetan en muchos programas porque tengo un cargo político. Me piden gente que no tenga cargos. Más allá de los programas amarillos, están los otros tipos de programas a los que se nos llama que son los de debate. Hay también tenemos muchos problemas porque en la mayoría de estos programas, incluso en los mejor intencionados el debate no se plantea en un nivel igualitario. Es decir, es como si no hubieran pasado los años. De hecho, a según qué debates tampoco vamos.  Sólo a un colectivo como el nuestro le puede ocurrir acudir a un debate y que le pongan enfrente a un pseudocientífico discutiendo cosas que, científicamente hablando, pertenecen a otro siglo. Imaginad que las feministas se presentan en un programa para debatir de la ley de violencia de género, por ejemplo, y le ponen delante a un tío diciendo que las mujeres es que mejor que no voten. O a los negros. Un debate sobre el racismo contra los gitanos por ejemplo. No pondrían a un negro a discutir con un señor que pensara que a los negros hay que expulsarles o que son inferiores o todos ladrones etc. lo pondrían a discutir a lo mejor con un político que sostendría que ya no hay racismo, que tienen las mismas oportunidades…a nosotros nos ponen con un señor que piensa que somos unos enfermos. No hay debate posible.

En cuanto a nuestra imagen como colectivo. Es imposible que muestren otras que no sea las del orgullo gay. Tienen unas imágenes de archivo y las muestran para todo. Las carrozas, las plumas y los maquillajes, lo mismo salen si hablamos de la adopción que de una ley de parejas. Se hable de lo que se hable no nos libramos del asunto de las carrozas.  

Una toma de la cantidad de gente que había el año pasado en la manifestación del orgullo habría sido impresionante, o en la primera página de los periódicos. Pero es imposible. Telemadrid hizo un reportaje de media hora y solo había carrozas y plumas. Ni manifiesto, ni pancartas, ni protestas…

Ya se que desde el propio movimiento gay se insiste en que eso es parte de nuestra cultura, que esas manifestaciones son, sobre todo, divertidas y lúdicas y bueno, a mí siempre me cabrá la duda de que fue antes si el huevo o la gallina, de hasta qué punto esa insistencia en presentar esas manifestaciones como un carnaval no nos ha creado esa idea de nosotros mismos. ¿No nos estaremos retroalimentando de esa idea?  En todo caso, está claro que en el 28J hemos perdido un poco el tren de la reivindicación.  

SIDA. Pues lo mismo. No se hace llegar a los medios, y menos a la televisión ninguna reivindicación. Los colectivos gays tenemos reivindicaciones, pero no se pueden hacer llegar. Las televisiones sólo quieren gente con aspecto de moribundos. Incluso aunque esa imagen ahora sea prejudicial porque los nuevos tratamientos permitan ser optimista, sólo quieren gente a la que se le note, como me pidió Informe Semanal.  

Una de las características también es la enorme ignorancia o el poco cuidado que tienen las personas  que hacen la información. El poco interés con el que se preparan los reportajes. No distinguen entre orientación, identidad, confunden transexual con travesti, gay con lesbiana, gay con transexual…y te dicen unas cosas que a veces te dan ganas de levantarte y marcharte. En ese sentido, tengo que decir que Pedro Zerolo entrevistado por Isabel Sansebastián en Tele 5 marcó un hito. Nosotros estamos en un nivel respecto a la política gay y los periodistas están en otro. El otro día en Localia televisión (Madrid, prisa) Boti, Miguel Angel de Zero, Ruth Toledano casi no podían contestar a las preguntas de una señora que daba por hecho que los gays tienen pluma que son promiscuos… 

Lo gay es política. Hemos convocado manifestaciones multitudinarias con todos los líderes políticos y sindicales de este país. Hemos presentado proposiciones de ley en el parlamento, en los parlamentos autonómicos, nos reunimos con todos los líderes, nos hemos reunido con Zapatero, hemos estado en el congreso en el Aniversario de la Constitución…pero para la televisión no hacemos política.  

Y por último está la inflación de gays televisivos: Boris, Parada, ese de Telemadrid…Jesús Vázquez…yo creo que es bueno, buenísimo. Cierto es que hay más de un tipo que de otro, y que a mucha gente le molesta Boris, por ejemplo. Yo creo que es muy positivo. Jesús Vázquez ha hecho mucho por esa normalización. Además ha sido una normalización que no ha pasado por desentenderse de la homosexualidad, sino que se ha besado con su novio, que ha llevado a gays al plató. Que ha tratado el tema…con total naturalidad. Los demás son a veces comparados con el mariquita de toda la vida que hace reir, que tiene mucha pluma, pero yo creo que no tiene nada que ver porque aquel mariquita era una víctima al que se le dejaba vivir porque hacía reir, pero estos gays de ahora no son víctimas en absoluto, en especial Boris. Boris es así y tiene derecho. No vamos a imponer una imagen. (Will y Grace) no vamos a abjurar de la pluma, la pluma existe y no es mala.  

Boris en todo caso desde mi punto de vista da una imagen luminosa y feliz de la homosexualidad. Controla su vida, es como quiere ser, no se avergüenza ni pide perdón y es consciente de las desigualdades, de la discriminación etc. a veces es militante y se pone serio. Es decir tiene una pluma loca, pero no es un descerebrado, a mi me gusta lo que hace.

Conferencia impartida en las Jornadas contra la homofobia.Salamanca abril 2003

Una respuesta

  1. Pero los padres de Boris justificaron el golpe de Estado anti-Chavez de 2002. Pobres progres.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: