Trabajar para pobre


Con los millones de parados que hay en este país es normal que el paro se haya convertido en la principal preocupación para todo el mundo. Así que todo el mundo entiende que el gobierno afirme enfáticamente que todos sus esfuerzos están centrados en bajar el paro, la oposición diga que hay que hacer lo posible para rebajar esa cifra y los medios de comunicación estén centrados en el asunto. Por la misma razón si las cifras del paro descienden, eso se convierte automáticamente en noticia, en buena noticia.

Pero hay que tener cuidado porque puede pasar, está pasando, que las cifras del paro se utilicen para enmascarar que, en realidad, trabajar ya no garantiza ganar lo suficiente para vivir. Una de las consecuencias de la debacle social y laboral que estamos viviendo, que no es más que un ataque en toda regla a las condiciones de vida de la gente corriente, es que el trabajo ya no es el medio por el que una persona se asegura una vida más o menos digna. Se puede trabajar y ser pobre, se puede trabajar y no tener para satisfacer las necesidades básicas. Trabajar, si el trabajo no vale nada, puede llegar a ser no mucho mejor que estar en paro, se pude trabajar, y trabajar mucho, y que ese trabajo ni siquiera garantice escapar de la pobreza. Pero esta realidad se mantiene invisible.

Es más, podría ocurrir que al considerar el paro como el mayor y casi único problema económico que tiene la gente –y no sus condiciones de vida- se llegue a suponer que trabajar, como sea y en las condiciones que sea, termina con el problema; si llegamos a convencernos de que lo que necesitamos es trabajar a cualquier precio, esto terminará validando cualquier medida que se tome para acabar con el desempleo y, además, si las cifras de éste efectivamente disminuyen, y disminuyen mucho, esto parecerá un éxito. Pero ¿qué pasa si baja el paro pero aumenta mucho la desigualdad, e incluso la pobreza? ¿Y qué pasa si baja el paro a costa de que el trabajo se convierta en algo que no tiene ningún valor en el mercado; en algo que apenas permite vivir? Puestos en esta tesitura, en la paulatina invisibilización de las condiciones de trabajo, cualquiera termina con el paro: no hay más que volver al trabajo pagado al límite de la subsistencia y la contratación crecerá. Quien no tiene otra cosa que su salario, simplemente no tiene opciones.

Según los datos que acaba de publicar la Agencia Tributaria, casi 7,5 millones de trabajadores, en concreto, 7.454.224 contribuyentes, declararon en 2011 unos ingresos inferiores a 1.000 euros al mes. Aún recuerdo cuando apareció la palabra “mileurista” para definir a un trabajador/a explotado, el que estaba más abajo en la escala laboral. Solían ser jóvenes bien formados y ese trabajo de mileurista solía también ser su primer trabajo. Ser mileurista aparecía entonces como síntoma del abaratamiento del trabajo y de la imposición de condiciones laborales de explotación, que solían cebarse en los jóvenes sin experiencia. Ahora ser mileurista es lo normal, es incluso tener suerte.

Esta senda no es nueva. De hecho, recordemos que, históricamente, los únicos que han trabajado han sido los pobres. Toda está épica neoliberal del esfuerzo y del trabajo para conseguir una vida mejor es rotundamente falsa. El trabajo jamás ha sido lo que ha proporcionado una vida mejor; ha sido la lucha del movimiento obrero por salarios dignos y por mejores condiciones de vida, lo que ha podido proporcionar, en algunos lugares del mundo y en un periodo histórico muy concreto, una vida mejor.

Ahora, los poderes financieros han decidido que, de nuevo, el trabajo no valga nada. Quieren volver a las condiciones del siglo XIX, cuando trabajar mucho no garantizaba en absoluto salir de la pobreza extrema e incluso casi era al contrario: trabajar mucho era condición de pobreza. Además de la lucha nos queda el consuelo de saber que aquello acabó como acabó, con las revoluciones obreras que recorrieron Europa en ese siglo. Por lo pronto, y visto que aquí no estamos para revoluciones, más vale que te vayas dando cuenta, si dependes de tu salario para vivir no eres clase media, eres clase trabajadora y van a por ti. Con tu salario, ellos se compran esos yates que ahora, y según decisión de este gobierno y de esta misma semana, pagan menos impuestos. ¿Quién ha dicho que Rajoy no baja los impuestos?

Publicado en: El Plural

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: