Feminismo y Neoliberalismo

La crisis general del neoliberalismo que estamos viviendo y que es también una crisis de la democracia, ha introducido tensiones dentro del feminismo que podríamos considerar novedosas y que van a tener un largo recorrido. En este momento histórico concreto, las feministas vamos a tener que hacer frente a nuevos desafíos relacionados con el imperio del neoliberalismo y lo tenemos que hacer desde posiciones no consolidadas en relación al poder político. El modelo neoliberal actual se caracteriza por la intrusión del mercado en el núcleo mismo de la ciudadanía; una ciudadanía que es, de partida, problemática para las mujeres, como ha teorizado perfectamente el feminismo. Sigue leyendo

Un plan B para las mujeres

Hace unos días se presentó una iniciativa llamada Plan B, promovida por políticos, intelectuales y activistas europeos entre los que figura Yanis Varoufakis, y entre los españoles el eurodiputado de Podemos Miguel Urbán, entre otras muchas personas. La que firma este artículo también lo ha firmado como diputada de este partido en la Asamblea de Madrid. La iniciativa exige una alternativa a la austeridad y por una Europa democrática, y propone crear “una red de pensamiento” a partir de una Conferencia Europea que se celebrará en Madrid del 19 al 21 de febrero de 2016. No se trata de crear un partido europeo, sino de crear un espacio de confluencia capaz de generar una agenda común que pueda combatir las políticas de austeridad y democratizar radicalmente las instituciones europeas. Sigue leyendo

Educación y productividad

Vamos a hablar claro porque el hartazgo de mentiras, demagogia e incluso crueldad, supera ya lo que muchas personas podemos soportar. No es imbecilidad -no podemos pensar que Marina es imbécil- es clasismo puro y duro. Clasismo simple, clasismo antiguo, clasismo duro como una roca puesto en palabras de un filósofo y pedagogo que, después de esta propuesta, diría que de filósofo se ha trasmutado en aspirante a político; pero político de esos que provocan más desigualdad y más injusticia. Marina propone, nada menos, que el sueldo de cada profesor dependa de sus resultados (de los resultados de sus alumnos) y propone, además, que sean los propios profesores los que se denuncien unos a otros.

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¿Qué hacer ahora?

Todo lo que ha pasado en Grecia en los últimos meses desde la vitoria de Syriza, pasando por el OXI en el referéndum hasta terminar en la rendición de Tsipras, por duro que haya sido, ha servido para confirmar que el estado de ánimo que hizo nacer el 15-M sigue vigente: lo que está en juego es la democracia y, con ella, la posibilidad de recuperar los derechos laborales y sociales, nuestras vidas en definitiva. Lo que los poderes financieros nos están imponiendo es un capitalismo en el que sobra la democracia. Al fin y al cabo, si lo que se estuviera aplicando fuera un determinado programa político neoliberal sin más, un programa fruto de unas elecciones, cabría la posibilidad de revertirlo en otras elecciones. Lo que ha quedado en evidencia es que es el propio diseño de la UE el que ha puesto las políticas económicas fuera del alcance de la ciudadanía. La crisis griega ha supuesto un shock profundo para la izquierda porque ha ocurrido tras una guerra que se ha hecho explícita y que parece que ha señalado los límites. Se ha dado la batalla y se ha perdido ¿Y ahora?

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Aprovechar el momento o dilapidar otra oportunidad

La victoria de Syriza ha sido la primera victoria de la izquierda real en Europa desde hace décadas. Digo izquierda real porque es la primera vez que gana las elecciones un partido opuesto al poder, verdaderamente opuesto al poder económico y que, por si fuera poco ha ganado contra una campaña brutal e intimidatoria por parte de ese mismo poder. Ha ganado ampliamente la consulta no sólo con una tremenda campaña en contra sino en medio de un corralito financiero y con la gente jugándose, de verdad, el pan. Syriza ha ganado el referéndum y, termine como termine la negociación, ha demostrado que es verdad que se puede. El resultado de la negociación va a depender de muchas cosas pero acabe como acabe, siempre será mejor que la situación actual y, en todo caso, se ha sentado un precedente, el de consultar a la gente, y se ha demostrado también que la gente puede organizarse y resistir a la presión política y mediática incluso en condiciones muy difíciles.

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