Vientres de alquiler: No es tan sencillo


Los padres que han conseguido a sus hijos o hijas mediante vientres de alquiler (comitentes)  lo han hecho mediante un procedimiento que está prohibido en la inmensa mayoría del mundo y que es además, delito en muchos países, España entre ellos. Sólo EE.UU. y  los países subdesarrollados o con enormes bolsas de pobreza permiten lo que se ha llamado subrogación comercial. Cuando se aprobaron las leyes que penalizaban los vientres de alquiler en casi todos los países europeos, hace dos décadas, estas leyes respondían a cierta tradición social europea de tratar de resguardar un ámbito corporal de la voracidad del mercado, así como de proteger los derechos de quienes pueden estar más desprotegidos. Sin embargo, en apenas una década el enorme poder legitimador del mercado se ha impuesto de tal manera que ahora esas cautelas ni siquiera se entienden y lo que en su día se decidió penalizar ahora aparece como un derecho indiscutible. Pocas veces se entra en la discusión sobre un asunto que es más complejo de lo que parece y que sigue teniendo profundas ramificaciones éticas y políticas.

Lo primero a tener en cuenta, de una manera general, es que sabemos que siempre que se abre un mercado sin que exista control del mismo por parte del estado, automáticamente se “obliga” a los pobres a entrar en él. Eso ya ha ocurrido en India donde el alquiler de vientres ha alcanzado proporciones industriales debido a los bajos precios de los mismos, comparados con EE.UU y por supuesto a la necesidad de dinero que tienen las mujeres indias. Lo mismo ocurriría –y ocurrirá-  con el comercio de órganos y  ya podemos imaginar un futuro en el que las personas pobres, especialmente las que vivan en países pobres, se conviertan en provedores de órganos, niños o partes del cuerpo, para los países ricos a no ser que se implanten leyes restrictivas.

En todos los países europeos en los que la cuestión ha sido objeto de estudios ético- legales la subrogación comercial, ha sido desaconsejada. Si que se han aprobado, en algunos países como Gran Bretaña, Australia, Israel o Brasil,  leyes que sin prohibir esta técnica la sujetan a muchos controles legales. Estas leyes intentan un punto medio en el que se pretende preservar los derechos de todas las personas implicadas, especialmente de la gestante y del niño(a) por nacer. Muchas personas que objetamos a la subrogación lo hacemos a la subrogación comercial y sin control y no tanto a la técnica en sí.

Una buena ley sería aquella que tratara de proteger a la madre portadora sobre cualquier otra consideración. En ese sentido, estas leyes protectoras a las que hago referencia intentan conciliar ambas partes.  Según la ley británica, por ejemplo aquella no podrá firmar el contrato de la “cesión” del niño hasta seis semanas después del parto y nunca antes, con lo que se garantiza que el embarazo ha terminado y ha sido mantenido bajo sus deseos y su responsabilidad, así como que el parto se ha producido y ha tenido tiempo de pensar en las consecuencias de la cesión del bebé. Además, el juez tiene que comprobar (no basta con firmar un papel) que la mujer gestante no ha recibido ningún tipo de compensación económica ni beneficio patrimonial más allá de los gastos médicos derivados del embarazo y parto; es decir que no se ha visto compelida a someterse a un embarazo y parto debido a su necesidad económica. Asimismo la ley especifica que además de los controles antes dichos queda prohibida la intervención de terceras partes que puedan animar, incitar, poner en contacto, facilitar etc. este tipo de acuerdos, con lo que se prohíbe la creación de negocios alrededor del alquiler de úteros o compra/venta de niños.

Sin embargo, la realidad nos demuestra que las personas que recurren a esta técnica para tener hijos no acuden nunca a estos países garantistas, sino a los países desregulados donde la única garantía exigida es el dinero y donde es posible “encargar” un niño(a) sin que el estado garantice los derechos de la mujer gestante ni los del bebé por nacer. En EE.UU esta técnica se ha convertido en un importante negocio que mueve millones de dólares que se reparten las agencias intermediarias, médicos y clínicas y en donde ha aparecido un importante lobby que encarga informes o publica artículos científicos que defienden las bondades de la subrogación. En la actualidad existen centenares de agencias intermediarias que cobran una comisión de entre 15 y 20 mil dólares más los gastos médicos a los padres comitentes. En Norteamérica dependiendo de diversos factores la madre puede ganar otros 20, 000. Si es una mujer de un país pobre lo normal son 2 o 3 mil euros nada más.

En EE.UU. en la más pura consideración liberal de que el contrato demuestra la voluntad sin cortapisas de los contratantes, lo que se protege legalmente es a éste. Para el pensamiento liberal la libertad personal queda subsumida en la libertad de contratar, sin más consideraciones. Así la agencia o el consentimiento quedan claros al firmar el contrato, no importa en qué condiciones se firme éste. En ese sentido la madre gestante renuncia a todo en el momento en que firma el contrato; especialmente renuncia a la posibilidad de arrepentirse aunque como han puesto de manifiesto varios especialistas, el contrato de subrogación firmado antes del embarazo no puede ser válido porque expresa una intención que se refiere a una situación que no se ha dado (el nacimiento de un hijo gestado) y que es lo suficientemente importante como para poder hacer variar el consentimiento. Si en cualquier contrato se admite que una variación importante de las circunstancias y las condiciones puede cambiar la consideración del consentimiento, ¿cómo es posible firmar la cesión de un bebé que no se ha gestado ni parido?

Pero en EE.UU. (y por descontado en India) cuando ha estallado un conflicto de intereses entre la madre gestante y los padres comitentes la justicia se ha inclinado a considerar que el contrato es soberano y que la gestante ya expresó su voluntad en el mismo. Para la justicia de EE.UU la madre gestante desaparece hasta el punto de que ni siquiera aparece en la partida de nacimiento en donde los jueces suelen admitir que figuren los padres comitentes, como si el parto mismo fuese el de la madre comitente si la hay.

En España, como en otros países de Europa, se considera que este contrato de subrogación es nulo porque se refiere a un objeto que no es, en ningún caso, cosa que pueda ser sujeta al comercio. Es decir, la maternidad, el bebé, el parto, no puede someterse a comercio alguno, ni a contrato por tanto. En España, al contrario que en EE.UU., una madre no puede ceder ni gratuita ni comercialmente a su hijo, nacido o no, a unas personas determinadas. Es decir, la madre puede renunciar a su hijo pero sólo para  entregarlo al estado que es quien se encarga después de darlo en adopción respetando los derechos de todas las personas implicadas, especialmente los del bebé. Esto se hace no con la idea biologicista de que es imposible que una madre pueda querer desprenderse de su hijo, sino con la idea de impedir cualquier tipo de comercio o tráfico de bebés, así como de salvaguardar derechos.  No vamos a entrar aquí por falta de espacio en la cuestión de la diversidad biológica que se da en la subrogación (madre biológica con coincide con la gestante, pareja comitente que son los padres biológicos, el padre biológico y la madre comitente adoptiva…) porque, además, en mi opinión, eso no influye en el fondo ético de la cuestión. Los dilemas éticos, además del más general del mercado y de la comercialización de niños, tienen que ver con derechos concretos de las personas, sobre todo de las que están más desprotegidas: la mujer gestante y el bebé.

Respecto a la madre se suele decir que la subrogación considera a la mujer un mero receptáculo, un medio y no un fin en sí misma, lo que atentaría contra su dignidad como persona. Existen muchas consideraciones esencialistas con las que no estoy de acuerdo, como todas las que defienden que la mujer está vinculada de manera especial a la maternidad, o que el útero y la mujer mantienen una vinculación muy especial ligada a la identidad femenina. Aunque esto es cierto en la mayoría de los casos y no puede desdeñarse de manera voluntarista porque es una realidad para muchas mujeres, no creo que deba ser necesariamente así. También se suele alegar que la integridad moral de la persona está vinculada al cuerpo y que el cuerpo es el límite ante el que poner una barrera al capitalismo y al mercado. Es cierto que la mayoría de la gente aun admite que el ámbito del cuerpo es diferente al ámbito del trabajo, en tanto que con el cuerpo se juega la identidad, la autoconstrucción, la dignidad etc.

Pero hay una enorme presión para considerar el cuerpo una mercancía más y la propia banalización social imparable del uso del mismo, por ejemplo en la prostitución demuestra que esta consideración está cambiando (sin entrar ahora a juzgar si eso es bueno o malo o sólo inevitable). Muchas voces, incluso del ámbito del feminismo, defienden que el cuerpo no es diferente a otras mercancías y que las mujeres deben ser dueñas de su fuerza reproductiva que puede ser explotada de la misma manera que explota, quizá más, un trabajo mal pagado. En realidad ese es el dilema en el que el mercado nos pone a todos constantemente cuando partimos de una desigualdad estructural que no suele tenerse en cuenta a la hora de apelar al consentimiento. En el capitalismo siempre que A quiera algo que B tiene, si partimos de una situación de desigualdad estructural muy acusada, por muy poco que sea lo que A ofrezca siempre será mejor que nada y B tendrá que aceptarlo; la esclavitud misma podría llegar a estar justificada en este razonamiento. En definitiva, neoliberalismo puro y duro y consideración de que el contrato liberal es el mejor organizador social.  Es un dilema sin salida a no ser que apelemos a cierta ética de principios, aunque también  humanizadora y emancipadora. Una apelación complicada en los tiempos que corren de éticas pluralistas y siempre relativas. Más allá de la defensa de una ética emancipadora no hay respuesta ni salida al dilema anterior, todo consentimiento está viciado si no acabamos con las desigualdades estructurales y el problema se agudizará a medida que lo que las personas se ve obligadas a vender afecte más profundamente a su dignidad, a sus vidas, a su salud etc.

Desde una posición anticapitalista (que obviamente no es la de todo el mundo) nunca deberíamos dejar de tener en cuenta que siempre que se abre el mercado para algo que antes no era objeto de compraventa,  eso no incumbe sólo a la persona concreta que se ve en la tesitura de vender o no, sino que eso incumbe a todos/as las personas que se encuentran en la misma situación de género, raza o clase. Pero más allá de esta consideración general, que es de por sí muy importante, desde el punto de vista de los derechos individuales también nos encontramos con que hay derechos en juego que deben ser preservados y no sólo el de los firmantes del contrato. Un embarazo y un parto no se agotan en el acto, puede tener consecuencias físicas o psicológicas más allá y sobre todo  el resultado del contrato en este caso es un niño/a. Llamo la atención sobre el hecho de que cuando se habla de los derechos de estas familias constituidas mediante esta técnica, los derechos de las mujeres gestantes ni se mencionan, ellas han desaparecido de la ecuación, lo que es sorprendente y preocupante cuando quienes hacen la defensa mencionada son feministas o defensores/as de los derechos humanos en general. Un vientre es una mujer.

En el proceso biológico del embarazo y el parto pueden pasar muchas cosas que hay que tener previstas si queremos que se preserven derechos fundamentales; cuestiones que tienen que tenerse en cuenta desde el punto de vista de la justicia social y también del feminismo. Cuestiones que ya han ocurrido y que no siempre se han solventado de la manera más justa; cuestiones que nunca aparecen en los reportajes o informes a favor de una legalización sin control. Por ejemplo: ¿qué pasa si la mujer gestante quiere abortar? ¿Se le puede impedir? ¿Es compatible pensar en la libertad e integridad de las mujeres si se puede obligar a una mujer que ha firmado un contrato a seguir con un embarazo que no desea? ¿Quién decide si abortar o no en caso de complicaciones en el embarazo o en la salud del feto? En EE.UU. la firma del contrato  obliga a la gestante a seguir con el embarazo y aunque en teoría no se puede impedir que aborte, lo cierto es que las consecuencias económicas para ella, derivadas del contrato, serían tan gravosas que funcionan como una prohibición.

En otras ocasiones ha ocurrido lo contrario, que el contrato le exige que aborte en caso de que, por ejemplo, la gestante se quede embarazada de dos embriones y la pareja o persona comitente sólo quiera un bebé. Si la madre se niega a abortar, ¿quién se hace cargo del niño concebido, gestado y ya por nadie querido? ¿Qué consecuencias tiene eso para ese niño?  Y se puede seguir: ¿Y si el niño nace con una enfermedad y/o discapacidad y los padres ya no lo quieren? ¿Qué pasa con ese niño? ¿Puede obligarse a la gestante a determinadas pruebas dolorosas o peligrosas para su salud? ¿Puede obligársela a no mantener relaciones sexuales durante el embarazo, a no hacer ejercicio, a no comer determinadas cosas? Pues sí se puede porque según los jueces norteamericanos los padres comitentes puedan desvincularse del contrato si la gestante no cumple a su satisfacción todas sus exigencias, incluida la de abortar si se le pide. En ese caso ella tendría que pagar la enorme indemnización prevista, además de dar a luz a un niño que nunca quiso. De nuevo ¿qué pasa entonces con ese niño/a?  Los derechos de esos niños o niñas concebidos por encargo, seguramente deseados por alguien pero no por quien los gestó, y que pueden ser abandonados en otras ocasiones, son muy a menudo olvidados. La nula intervención del estado en la subrogación comercial y la aceptación acrítica por parte de la opinión pública contrasta, deja a los niños/as en clara situación de indefensión y eso independientemente de que muchas personas realmente los deseen, los quieran y los cuiden adecuadamente.

¿Qué control se ejerce en el mercado sobre los padres comitentes? Ninguno, lo cual contrasta con los controles, excesivos quizá, que se ponen para regular la adopción. Todo rastro de control desaparece cuando se “encarga” la gestación de un niño que no existe antes del encargo  y que va a pasar de unas manos a otras sin que el estado intervenga. ¿Cómo se controla que no se encarguen niños para revenderlos en adopciones dudosas? ¿Cómo se controla que una persona por ejemplo psicológicamente enferma no encargue y consiga un niño/a? ¿Una persona demasiado mayor para cuidarlo? ¿Una persona para regalarlo a otra…? He leído sobre casos como estos que ya se han dado.

Siguiendo con los derechos de las partes en conflicto, todos los expertos no pagados que han opinado sobre el tema han llegado a la conclusión de que los intereses de la gestante deben estar siempre por encima del contrato. No por consideraciones esencialistas o míticas acerca de la maternidad, sino porque es la gestante la que pone el trabajo, su cuerpo y su salud física y psicológica y por tanto son sus derechos los que hay que proteger además de, es obvio, los del bebé. Pero al tener en cuenta estos derechos, como se hace en la mayoría de las leyes que prohíben la subrogación comercial, entonces el resultado es que las parejas o personas comitentes se van al mercado libre y no regulado porque no quieren someterse a un contrato que los deja a merced del derecho de la gestante a arrepentirse o a cambiar de voluntad.

Todo lo dicho no quiere decir que no tengamos en cuenta que las  nuevas posibilidades científicas que se abren pueden significar también nuevos ámbitos de libertad. Quizá no se trate tanto de rechazar en bloque la técnica de la subrogación como de tener siempre en cuenta qué medidas hay que tomar para salvaguardar los derechos de todos/ as. Medidas para hacer más fácil la adopción, por ejemplo; o leyes de subrogación muy garantistas con la madre gestante, dándole derechos de visita, posibilidad de arrepentirse, poder de decisión sobre todo lo relativo a su embarazo. Si esto se hiciera internacionalmente la demanda se reduciría drásticamente. Lo cierto es que sobre la realidad del alquiler de úteros no sabemos nada. Lo que nos llega es un anuncio publicitario de las agencias o de los padres que quieren mostrar la (gozosa) realidad de sus vidas, pero eso es sólo una parte de la realidad; precisamente la que quieren que veamos.

Publicado en: Trasversales

46 comentarios

  1. En España no es delito. Simplemente el contrato no tiene validez y la madre es siempre la gestante.

    1. Sí, ya digo que el contrato no tiene validez, quizá me expliqué mal y ya se que la madre es siempre la gestante. Lo que quería decir es que como la madre es la gestante ésta no puede entragar a su hijo y menos a cambio de dinero, aunque tampoco gratuitamente. Puede entregarlo al estado si no puede mantenerlo para darlo en adopción, pero nunca a una persona con la que haya pactado previamente. y si hay dinero por medio tanto el que compra como la que vende incurren en delito.

      1. Si puede “entregarlo”. La pareja del padre del niño puede adoptar al hijo de su conyuge siempre que la madre consienta. No olvidemos que se trata tambien del hijo del varon.

  2. Estoy recibiendo varios correos de un tipo que me insulta y me llama cobarde. Es gracioso que me llame cobrarde a mí, que he dado mi opinión publicamente para abrir un debate. digo que es extraño que me lo llame él, que ni siquiera se atreve a escribir con su correo real, ya que he intentado responderle. Desde luego que no voy a publicar los comentarios ofensivos, fue así desde el principio, para eso es mi blog, no es un servicio público. El que quiera insultar que se haga su blog. Esta es una cuestión que es una de las más debatidas hoy en el campo de la bioética. Mi artículo es en realidad un resumen razonado de las comisiones ético-juridicas encargadas por los parlamentos de España, Gran Bretaña, Brasil o Israel, así que no debe ser una opinión tan extraña. No he entrado en esta ocasión en los argumentos puramente feministas por falta de espacio. Publicaré aquellos comentarios que sosegadamente debatan sobre la cuestión.

  3. Me llamo Pedro Fuentes. Soy ginecólogo y llevo atendiendo mujeres desde el año 1982. En esa época aún había que pedir permiso al marido para poder ligar las trompas de las mujeres. Eran “bienes gananciales”. La lucha de hombres y mujeres ha cambiado esto. Por eso me sorprende desagradablemente el que, con una ausencia total de conocimientos sobre lo que se habla, alguien como usted diga las cosas que dice. Solo un botón de muestra: la gestación subrogada es legal es España desde el año 2006, en que quedó regulada con la Ley de Reproducción. Desde entonces es práctica habitual en nuestro país, pese a que la regulación es defectuosa y pasa, necesariamente, por la adopción de la madre real, no la gestante. Dado el poco respeto a los derechos del menor que muestra la Ley española, muchas personas optan por realizar este procedimiento fuera de nuestro país , en lugares donde los derechos de las personas quedan mas resguardados que en España. Podría darle mucha mas información, pero no se si realmente le interesa. Atentamente
    P. Fuentes.

  4. Beatriz, soy Jesus Santos, activista gay, vicepresidente de Galehi, y expresidente de la misma asociación, lo digo para que pongas en valor mi comentario y quede bien identificado de quien viene.
    Para mi tu artículo me ha supuesto una enorme decepción, ya que siempre he admirado tu, permite que tutee, tu figura como activista LGTB.
    Compartiendo contigo la intención de luchar por la regulación de la subrogación, no puedo por menos que lamentar la falta de tacto, la falta de exactitud, y el desconocimiento que demuestra, no del alcance legal, sino del componente humano de la subrogación.
    Esta es mi opinión, que no la la asociación.
    Te invito a que compartas opinión con los socios, familias homoparentales algunas de ellas gracias a la subrogación. Estamos programando una charla con padres, activistas que han optado por la subrogación. Estoy seguro que sus experiencias y su punto de vista moderarán tus formas de expresar las reivindicaciones en torno a la subrogación, ha id solas mas respetuosas.
    Semejante ataque no lo esperábamos de un icono del activismo LGTB.
    Saludos
    Jesus Santos

    1. Jesús, mi opinión sobre la subrogación siempre ha sido la misma y la he expresado en todos los foros en los que he tenido ocasión. Si lees bien mi artículo no me manifiesto en contra de la técnica, sino de que no esté bien regulada. Que se garantice que las mujeres indias no van a tener que someterse a estos embarazos para poder llevar a sus propios hijos al colegio no veo en que puede afectaros a vosotros, por otra parte. Que eso está ocurriendo en la india es un hecho reconocido por las ONGs que trabajan sobre el terreno. Tengo amigos que tienen hijos por subrogación y esto no supone ningún problema porque una cosa son las decisiones personales que cada uno adopta que yo no juzgo y otra que no se pueda juzgar una técnica que es uno de los grandes temas actuales de la bioética. Mi opinión es la mía y la de mucha gente, filósofos, especialistas en bióetica, en reproducción asistida etc. He leído artículos de todo tipo y libros y es una opinión formada, que por supuesto puede varias porque ninguna opinión es inamovible. Conocer gente que quiera a sus hijos, que sean buenos padres y madres, que no hayan establecido relaciones de explotación con la gestante etc. no va a hacer que yo varie mi opinión de que es necesaria una regulación estricta que garantice los derechos de la gestante que no puede desaparecer del mapa así como así. Ni de que la subrogación debe hacerse bajo un contrato que garantice los derechos de ésta. Por lo demás, agradezco el tono “normal” de tu carta. A tí te parecerá que mi artículo es desconsiderado pero yo no insulto a nadie sino que manifiesto mi opinión al respecto. Tengo opinión sobre la maternidad subrogada como la tengo respecto al aborto, la prostitución, la eutanasia o cualquier otro tema ético complejo en el que se mezclan cuestiones personales muy dolorosas con la teoría, pero eso no quiere decir que deje de manifestar estas opiniones. Sin embargo, a raíz del artículo he recibido mails increiblemente insultantes, amenazadores, ofensivos e intimidantes. De hecho, he llevado dos de ellos a la policía. Como dijo un amigo al que se los enseñé es increible que los gays, que nunca hemos usado semejantes amenazas mafiosas y fascistas contra nadie, y mira que hemos tenido ocasión, hayan decidido ahora usarlas conmigo.

  5. Yo se que usted no es católica pero creo que estos 2 artículos del digital católico zenit podrían ser de su interés, desde luego para mí es evidente que la maternidad subrogada en países tercermundistas como la India solo ha reforzado la opresión sobre las mujeres pobres:
    COMPRAR BEBÉS
    http://www.zenit.org/article-38160?l=spanish
    El lado oscuro de la fecundación in vitro
    http://www.vientredealquiler.com/index.php/el-lado-oscuro-de-la-fecundacion-in-vitro-visto-por-el-padre-john-flynn-l-c-traduccion-

  6. Dice Jesus Santos, activista gay, vicepresidente de Galehi, y expresidente de la misma asociación respondiendo a la reflexión de Beatriz Gimeno: “Semejante ataque no lo esperábamos de un icono del activismo LGTB”. Yo la verdad es que semejante comentario no lo esperaría de un activista gay y vicepresidente de Galehi. Una reflexión es un ataque?. Qué es lo que se espera de un icono del activismo LGTB… que no se permita el cuestionamiento de una técnica, que no se permita expresar sus desacuerdos o sus dudas?. Desde luego que hoy impera lo de o estás a pie juntillas conmigo o estás contra mí. Y así la reflexión, la crítica, el pensamiento se convierte en un ataque.
    Sigo a Beatriz desde hace tiempo y me parece una escritora, una pensadora seria y comprometida y si el activismo LGTB no se puede permitir iconos que reflexionen y piensen, por favor, bajadla de vuestra peana. Por respeto a quienes queremos que fluyan los iconos ( o no iconos) cuyos pensamientos no sean considerados ataques.

    1. Totalmente de acuerdo. El dolido reproche parece dar por sentado que la adscripción a un movimiento o una lucha en favor de un grupo obliga a aceptar como bueno todo lo que favorece los intereses de ese grupo, y malo todo lo que no favorece los intereses de ese grupo, tenga o no relación con el motivo de la lucha (la discriminación en este caso). Hay muchos más derechos legítimos en juego en una situación tan compleja como la de la subrogación, y desde luego la posible explotación de la mujer que ante una situación de necesidad, solo tiene su cuerpo para ofrecer (de una forma u otra) es algo sobre lo que reflexionar. Precisamente la honestidad intelectual obliga a tomar posturas incómodas, impopulares e incluso abiertamente contrarias a los intereses de tu propio grupo, cuando así lo impone una reflexión desprejuiciada, y es lo que, estando o no de acuerdo, debe reconocérsele a Beatriz. Yo no he tenido hijos, pero no hay que ser muy imaginativa para suponer que el proceso es emocionalmente intenso, y no es lo mismo querer ayudar a una pareja de forma libre y voluntaria (lo que pude convertir ese proceso en algo gratificante y enriquecedor), que verse obligada por la miseria a gestar un hijo y entregarlo a otros (que puede generar sentimientos tremendos de culpa, pérdida, angustia…). De la misma manera que no es lo mismo la donación que el tráfico de órganos, por ejemplo, por muy similar que sea el final (un enfermo se cura gracias a un trasplante). Son cuestiones éticamente espinosas, y hay que despejar todas las equis antes de permitirse opinar. Salud.

  7. Con demasiada frecuencia las mujeres han sido vientres al servicio del titular de la patria potestad.

  8. Yo soy Isabel Gómez represento a GALEHI, y sólo quiero traer aquí la pluralidad de mi asociación.

    Ha sido intenso el debate a raíz de este artículo y han sido diversas las opiniones que se han generado . Una de ellas era la de Jesús Santos, había otras opiniones que lejos de ver este artículo como un ataque, apreciaban en él los elementos de análisis que proponía.

    1. Te agradezco Isabel tu comentario. La opinión de Jesús Santos es perfectamente respetable y como tal la he puesto aquí. Tan respetable como la mía. Lo que no es respetable ha sido el acoso al que he sido sometida con insultos propios de la mafia y amenazas de cobardes que ni siquiera daban su verdadero correo.
      Fuera del insulto hay, siempre, elementos a discutir en cualquier tema polémico pero ya he visto que con alguna gente, fascista, que grita, insulta y amenaza, es imposible.

  9. Me parece correcto tener hijos por este procedimiento; pero, ciertamente, habría que preguntase, antes de dar el paso, si se tienen garantías de las circunstancias y motivaciones de la mujer que está dispuesta a ofrecer su vientre, y que no es la desesperación económica o no supone un dolor emocional evitable.

  10. Tenemos a los indignados que se escandalizan y se rebelan contra una sociedad mercantilista y nos parece normal mercantilear con la vida humana. Hay miles de niños que se merecen una vida mejor, que esperan ser adoptados, y los ignoramos prefiriendo pagar a una madre que es una máquina de crear hijos semi ajenos. El egoísmo humano de tener hijos llega demasiado lejos cuando nos es indiferente subrogarnos al mercado.

    1. Coincido plenamente con tu comentario, así como con los de Maria y Paula. Poco o nada me queda por añadir, sólo quería mostrar mi apoyo.
      Muy buen artículo.
      Un abrazo

  11. Beatriz, personalmente y en nombre de GALEHI te invito a La charla sobre subrogación que tendrá lugar este viernes 1 de Julio a las 18:00h en el espacio Pozas.

    Será Toni Vilacoro quien nos hará una presentación de cómo fue su experiencia y cómo funciona la subrogación en EEUU.

    Haremos especial hincapié en los problemas que aparecen en la inscripción de sus hij*s en los registros consulares y la evolución de su lucha para terminar con esa discriminación, que aún hoy persiste.

    Tendremos ocasión de preguntarle sobre todos los aspectos que se nos ocurran. También tendremos oportunidad de expresar nuestras dudas sobre el proceso y plantear libremente cualquier reflexión que se considere necesaria.

    Tras su presentación pretendemos abrir debate, quizás sin llegar a ninguna conclusión concreta. Lo importante es que avancemos en nuestra posición personal sobre los diferentes aspectos de la subrogación.

    La charla se realizará en El espacio Pozas, C/ Pozas nº 14, en Malasaña.

    Será el viernes día 1 de Julio a las 18:00 h. Y puede asisitir todo aquel que esté interesado.

    Os ruego confirméis vuestra asistencia para que podamos organizar el mejor espacio para esta charla.

    Si quieres asistir, contesta a este correo, info@galehi.org.

    Todo aquel que tenga interés será bievenido. Sea o no socio de GALEHI.

    Saludos

    Jesús Santos
    Vicepesidente de GALEHI.

    1. Hola Jesús, te agradezco que me invites a la charla y te aseguro que en otras circunstancias hubiera asistido con toda normalidad para expresar mis puntos de vista. Pero en este momento y teniendo en cuenta la agresividad de los correos que he recibido ni se me ocurre asomar la nariz por ningún sitio en el que haya familias con hijos de subrogación. Lo que me faltaba era que me agredieran, insultaran o gritaran.
      Gracias de todos modos.
      Un saludo

  12. Estimada Beatriz,

    Desconozco las amenazas que hayas podido sifrir estos días, y que supongo son la causa de tus temores sobre el acogimiento que puedas tener en esta charla.
    Sin embargo, puedo asegurarte que repondo por tod*s y cada un* de los asistentes a la charla, y que el tratamiento sería absolutametne respetuoso. Te ruego no dudes del respeto de nuestras familias hacia tí y tu opinión.
    Además no me equivoco en absoluto al afirmar hay soci*s en GALEHI que te admiran, te siguen, y que en ningún momento permitirían ningún insulto o agresión.
    El objeto de la charla, no es debatir o discutir sobre tu artículo, sino conocer el punto de vista de familias homoparentales que han recurrido a la subrogación y cuales han sido sus condiciones y así, poder profundizar algo más en su “gozosa” experiencia.
    Tendemos la mano a que, si no te parece adecuado participar en esta charla podamos organizar otra charla en las condiciones que consideres oportunas para, esta vez, profundizar en tus puntos de vista.
    Sólo decir que que GALEHI está formada por una pluralidad amplia de Familias Homoparentales que no se caracterizan por actitudes agresivas o insultantes que temer.

    Recibe un abrazo
    Jesús Santos
    Saludos.

  13. Hola Beatriz, comparto tu reflexión acerca del vientre de alquiler que además creo que debe de nombrarse así porque es lo que es, un vientre alquilado y no una subrogación…creo que este último término le lava la cara a este potente negocio que efectivamente tiene mucho espectro para debatir. Lo que me llama la atención es que en ningún momento hablamos de ese ser humano que nace y vendido, comercializado o regalado. Un bebé que tiene unas necesidades primales, porque hay que hablar de la salud primal de la importancia del vínculo con la madre gestante, la importancia del derecho a la teta (que aunque en muchos casos muchas mamás no pueden darla no deja de ser un derecho del bebé por lo que no podemos borrarla así del mapa.) No sé siento que la maternidad sigue y sigue haciéndose cada vez más pequeña en pro de convertir a las mujeres en modelos masculinos y patriarcales donde la maternidad queda relegada a una simple función separada de un todo continuum fundamental para el desarrollo sano y equilibrado de la vida.
    Hay bastantes artículos muy interesantes acerca de la salud primal que deberían de leerse; me gustaría dejar algunos enlaces

    http://www.tenemostetas.com/2010/10/que-es-el-instinto-maternal.html

    http://www.tenemostetas.com/p/lo-mas-importante-de-este-blog.html

    en este enlace se pueden leer artículos muy interesantes como el de “una sociedad no amamantada – una sociedad no destetada” y otros..

    http://disiciencia.blogspot.com.es/2010/12/el-mejor-lugar-despues-del-vientre.html

    http://disiciencia.blogspot.com.es/2011/09/ecologia-y-maternidad-recuperando-el.html

    http://disiciencia.blogspot.com.es/2011/02/calostro-y-civilizacion.html

  14. me parece muy interesante todo lo que publica la escritora y feminista Casilda Rodrigáñez Bustos y este artículo también es muy bueno además de su libro ” la represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente”, es un libro de los más potentes que he leído en cuanto a cuestionamiento interior y social (está colgado gratis en su web).

    https://sites.google.com/site/casildarodriganez/por-un-feminismo-de-la-recuperacion-marzo-2010

  15. Ya que mencionáis el feminismo, podríais echar un ojo a textos de Judith Butler o Jessica Benjamin, que desde la filosofía, sociología y el psicoanálisis nos dicen todo lo contrario, lo que subyuga y somete a los géneros (múltiples) femeninos es precisamente la dictadura de la maternidad y la lactancia totalitaria generando una culpa desde la que se controla y mantiene a raya todo deseo que, tras este hecho pueda surgir. A mi parecer la gestación subrogada iría en contra de estos y precisamente defiende todo lo contrario, una libertad a decidir de forma personal de qué formas ayudar a contribuir a la/s maternid/es de otro/s. Además creo que nos hayamos en una sociedad cada vez más restrictiva de derechos y libertades (también psicológicas), no estaría mal, de vez en cuando, plantearnos si deberíamos dejar que algunos los adquirieran, para variar.

    1. Pues estoy de acuerdo. Yo jamás he dicho que esté en contra de la técnica de los vientres de alquiler, sino del tipo de contrato que se está firmando en la actualidad.

  16. Perdona, pero al menos a mí, me has dado a entender que estás completamente en contra de la gestación subrogada con claras palabras despectivas en todo momento a este proceso. No sé a qué tipo de contrato te refieres ahora, pero hay muchos tipos dependiendo del país, estado, clínica, agencia, padres, gestante, etc. Me gustaría entender exactamente a qué te refieres y me pregunto si realmente tienes suficiente información sobre el tema.

    1. Antes no lo tenía claro. Según investigo y leo tengo clarísimo que es una venta de niños sin más. ¿Qué diferencia hay entre vender un niño ya nacido y en venderlo por encargo? El fin no justifica los medios, el amor que se les pueda dar, lo deseados que sean etc. no justifica pagar por ellos.

      1. Beatriz

        Para poder vender algo, me parece que estarás de acuerdo en que ese algo tiene que ser antes tuyo. ¿No?

        ¿Cómo decides tú que ese niño que dices que se vende “es” de la gestante subrogada?

        Lo digo porque habrás visto según investigas tanto que las gestantes no lo perciben así.

        Espero impaciente tu argumentación.

        Gracias, y saludos cordiales,

        Hugo

      2. Beatriz Gimeno

        No es verdad que todas las gestantes lo perciban así. De hecho ha habido juicios en los que las gestantes no querían desprenderse de sus hijos y si no hay más juicios es porque se firman contratos leoninos en los que en caso de no querer desprenderse de ellos tendrían que pagar mucho dinero o, en otros casos, en los casos de países pobres, esta cuestión ni siquiera se puede plantear. Yo no creo que ser padre/madre tenga que ver con el material genético exclusivamente o siquiera fundamentalmente. En realidad, nadie lo cree pero sin embargo en la cuestión de los vientres de alquiler esto es lo que se defiende en negativo. Es decir, como no pone el material genético no es suyo. Pero entonces, según eso, hay un óvulo que es de alguien ¿esa es la madre? Y los padres/madres adoptivos ¿no son padres/madres? Y las parejas que llegan a serlo por alquiler de un vientre en el que el padre no es el que pone el esperma porque es infértil ¿no es el padre? ¿El padre es el donante de esperma?
        Lo cierto es que lo más cierto del nacimiento de un niño es su gestación, siempre es más madre la que lo gesta que cualquier donante anónimo. Lo lleva 9 meses, no lo cuida, le da su sangre y pone su cuerpo a su disposición. Por tanto es la única madre cierta, sea el material genético de quien sea. Simplemente los padres/madres por subrogación dan el salto por su cuenta, salto cultural que nadie ha dado, de pensar que esa esa persona no es la madre. No creo tampoco que una madre no pueda desprenderse de su hijo, y que ese trabajo reproductivo, tenga que ser -obligatoriamente- esencializado, ella puede querer dar a su hijo pero si no lo quiere, es el estado el que debe hacerse cargo de entregarlo a los padres o madres adecuados porque nunca un contrato privado puede tener como objeto de la compraventa/cesión, a un niño y la ley europea así lo considera y yo estoy de acuerdo. Que haya personas que -por su propio interés- hayan llegado a pensar que es adecuado cambiar las leyes en el sentido que quieren no quiere decir que esté bien. El problema no es solo el alquiler del cuerpo, el problema es el objeto del contrato: un niño/a y éticamente esto es inaceptable.

      3. En que no se está vendiendo el niño. Ese niño es concebido por deseo y acción de los padres de intención. No hay diferencia con una inseminación artificial con donantes de ovulo y esperma. La gestante no es la que “crea” al niño, es la responsable de protegerlo y alimentarlo mientras no puede valerse por si mismo. Es un papel muy importante pero no es el único que interviene en el nacimiento de un niño.

      4. Beatriz Gimeno

        Cierto. Pero todo eso ella lo hace por dinero. ¿Y si lo tiene “naturalmente”, lo protege y alimenta, con el objetivo de cuando nazca venderlo? ¿por qué se persigue a las madres que venden a los hijos que han parido a parejas que los quieren de verdad y no a las gestantes de alquiler? Yo sé que es complicado verlo así, que los padres/madres sólo quieren un hijo con la mejor intención etc. pero en realidad se alquila el uso de un órgano humano para despùés comprar el producto del mismo. Estamos llegando a un punto en el que sólo se piensa que el propio deseo de tener hijos es legítimo y que se puede hacer cualquier cosa para cumplirlo. Deseo incentivado por el enorme negocio de las empresas de reproducción.

      5. La diferencia es que en la gestación subrogada el hijo nunca es de la gestante. Ni aporta su material genético ni es su voluntad la que ha intervenido para la concepción del niño. De hecho ella no interviene para la concepción del niño.
        Ella no cobra por vender a su hijo, se ofrece a cuidar y alimentar el hijo de los padres de intención.

        No es lo mismo, “tengo un hijo ¿quien lo quiere?” que: “Me ofrezco a cuidar al hijo de alguien”

        Respecto a lo de comprar el producto de un organo, no es correcto porque del mismo modo todo el mundo alquila su cuerpo / cerebro cuando trabaja, ya que al fin y al cabo el resultado de lo que hacemos con nuestro cerebro es por lo que cobramos. Y en este caso el resultado, el niño, no ha sido Producido por la gestante. La gestante Recibe al niño (embrión) que los padres no pueden cuidar por un tiempo y lo devuelve unos meses después a sus padres, cuando estos ya pueden cuidarlo por si mismos.

        Tampoco se puede tratar como un simple negocio de las empresas de reproducción, ya que eso es igual para TODOS los sistemas de reproducción o para cualquier tema de salud si nos ponemos en ello. Un cirujano te salva la vida, pero cobra por ello. El hecho de que haya negocio no quiere decir que sea malo.

  17. Nadie en el debate sobre la gestación subrogada defiende que la paternidad/maternidad vengan determinadas por la genética. Se usa el argumento de que la gestante no tiene relación genética con el niño o la niña solamente para comenzar a derribar las estructuras mentales de aquellos que se quedaron en el “madre no hay más que una”.

    Proponer ahora que la “única madre cierta” es la que gesta, es igual de aberrante. Si no, ve y se lo cuentas a una madre adoptiva.

    Las mujeres que gestan los hijos de otros tienen siempre sus propios hijos y su propia familia, y no necesitan que nadie les explique qué van y qué no van a sentir cuando gestan a un bebé con su propio útero.

    Si buscas en la prensa, es cierto que encontrarás UN caso en que la cosa se complicó (un caso en el mundo y en las muchas décadas que se lleva realizando gestación subrogada). Cualquier actividad en que humanos estén involucrados se complicará en algún caso excepcional. Pero la solución no es prohibir aquello que puede contribuir a dar felicidad, si no regularlo para minimizar los riesgos. Por ejemplo, la reacción ante los casos de violencia doméstica no es prohibir el matrimonio heterosexual, si no modificar el marco legal y educativo para minimizar el riesgo de que esa violencia se produzca.

    Beatriz, aún no has contestado el argumento de Alex, y me interesa conocer tus argumentos: ¿Por qué no es lícito percibir una compensación económica por gestar el hijo de otros y sí por curarle una enfermedad?

    Gracias anticipadas por tu respuesta.

    1. Sigo pensando que no aportas argumentos éticos que me convenzan. Es demagógico decir que favorece a las industrias de tal y cual ya que es el soniquete actual que justifica cualquier queja. Más simple que todo lo demás es que un contrato en el que las dos partes firman libremente es válido siempre que se tengan en cuenta los aspectos éticos, y yo creo que en la mayoría de países en los que se permite la subrogación se tienen (ya que no se daña a nadie por esto). La sociedad que tenemos no está yendo al tráfico de órganos ni de cuerpos, eso ha existido gran parte de la historia, lo que es innegable es que vamos a hacia una restricción cada vez más grande de las libertades individuales así como del pensamiento y acciones libres, en todos los países desarrollados, cada vez más leyes que prohiban esto o aquello y condenas de prisión para todo. Y una última parte, las libertades que nos vamos suprimiendo siempre da la casualidad que no nos afectan: los obispos quieren prohibir el aborto (ya que no son ellos los afectados por las consecuencias negativas de no hacerlo), lesbianas y feministas quieren prohibir la gestación subrogada (ya que pueden tener todos los hijos que quieran), los ricos están a favor de reducir lo público (ya que usan sistemas privados) y un largo etcétera. Vamos, que nos encanta decidir sobre las vidas de los demás, especialmente cuando a nosotros no nos afecta en absoluto esa restricción de libertades que imponemos. Me parece muy triste, ver estas opiniones en personas que yo creía que podían aportar más en la sociedad. Ni teoría queer ni nada. La misma intolerancia de siempre. Qué decepción.

      1. Beatriz Gimeno

        Todo depende de la perspectiva final. ¿es ético un contrato que tenga como objeto del mismo a un niño?
        Yo no soy queer y la idea de que era exactamente vender un niño y de que la explotación sobre el cuerpo de la mujer era insoportable me la dio hace poco un amigo gay.
        No es verdad lo que dices porque la verdadera demanda de vientres de alquiler viene de parejas heterosexuales en las que la mujer es infertil, los gays son una mínima parte de esta demanda.
        En nombre de la libertad el fin no justifica los medios. Por cierto que ya hay economistas norteamericanos que plantean que debería abrirse de una vez el mercado de niños. Y los argumentos que dan son exactamente los mismos que se dan en los vientres de alquiler. Y también se dice que no daña a nadie. El niño pobre que no puede vivir pasa a vivir en una familia rica que lo quiere, la familia pobre que no puede alimentar a sus hijos pasa, gracias a vender a uno de ellos a poder vivir mejor, la familia rica es más feliz y quiere y cuida al niño comprado etc. Y todos estos argumentos son ciertos. ¿por qué no permitirlo? simplemente porque no es ético vender seres humanos, ni aun para mejorar su situación. hay que mejorar su situación sin necesidad de convertirlos en mercancía. Estas perspectiva no puede argumentarse más que desde una ética compartida que, soy consciente, se está perdiendo arrasada por el mercado que se lo traga todo y en el que cualquier transacción esta justificada. Sí, es triste, soy consciente de que llevamos las de perder.

      2. No es ético vender un niño, en eso estamos todos de acuerdo y no hace falta que lo repitas como si alguien propusiera lo contrario.

        Para poder vender algo (o a alguien), ese algo tiene que ser tuyo. Tú sostienes que mis hijos “pertenecían” a la mujer que los gestó. Lo sostienes en contra de la voluntad y la opinión de la propia mujer que los gestó. ¿Qué autoridad tienes tú para ir asignando relaciones de pertenencia? ¿Quién eres tú para asignar maternidades a mujeres que no las sienten?

        Es abominable la comparación con la venta de niños que haces. En el caso que cuentas, un niño existe en una familia que lo desprecia hasta el límite de venderlo por dinero.

        En nuestro caso, nuestros hijos, que no existían, han visto la vida por la ilusión y la determinación que compartí con mi pareja, y con la ayuda de mucha gente, entre ellos y de manera muy especial de una gestante, que les acogió los nueve meses que pasan entre la concepción y el nacimiento.

        Sería interesante entender el origen de esa obsesión tuya con lo que mujeres libres quieren hacer con su útero, sobretodo cuando eso que quieren hacer no implican ninguna venta de niños, sino al contrario, el nacimiento de niños que no existirían de otro modo, y que llegan a familias que los desean.

      3. Todos los argumentos a favor d esta práctica tan triste y deprimente me parecen producto d un ego personal q sólo mira x saciar su deseo d poseer un ser humano q d entrada simplemente debería d ser deseado por el cuerpo q lo gesta, alimentado por ese cuerpo y no constituir una pertenenecia sino un sujeto del mundo repleto d derechos y cono uno d los más básicos el de la lactancia q parece no impprtar a nadie a pesar d su necesidad. Lo miren como lo miren los hijos no son pertenencias d nadie, son una responsabilidad muy grande y q el q muchos no puedan afrontarla no quiere decir q entonces todo valga, bastante desgracia hay ya con las adopciones como para seguir creando seres sin derechos más q el d pertenecer allí donde han pagado x ellos. Q hay d las conexiones prenatales ya tan demostradas necesarias para un eequilibrio emocional futuro, no es ni un poco normal este debate d verdad y todo por la gran ignorancia q existe respecto a la salud Primal y prenatal d los bebés respecto

  18. Es innegable que en la gestación subrogada, denominada despectivamente por sus detractores como “vientres de alquiler”, ocurren muchos casos de tráficos de seres humanos, de misera explotación del cuerpo de mujeres gestantes sin recursos y que las mafias hacen su agosto conviertiendo esta técnica de reprodución en un lucrativo negocio comercial sin escrúpulos.

    No creo que la solución sea la prohibición de este método de reproducción que podría satisfacer el legítimo deseo de traer hijos biológicos al mundo para las parejas heterosexuales con problemas de fertilidad, hombres solteros o parejas homosexuales masculinas. Más bien habría que idear una legislación adecuada para reducir al máximo los abusos comerciales que puedan derivar esta técnica. Es decir regularla como un método altruista e involucrando a mujeres, que ya hayan sido madres al menos en dos ocasiones, con parentesco cercano a los potenciales padres como la gestante de un hijo ajeno . Por ejemplo, que la madre, hermana, cuñada o prima de un hombre soltero o pareja heterosexual infertil u homosexual masculina pueda gestar y dar a luz al hijo biológico de dicha pareja.

    Creo que es anacrónico que los colectivos feministas que apoyan el aborto al mismo tiempo condenen la gestación subrogada altruista y debidamente regulada, porque entre otras razones, argumentaran diciendo que en la práctica no hay diferencia alguna entre ésta y la comercial. Además creo algunos de los mismos argumentos de “comercializacion / tráfico de seres humanos” se podrían dar en los casos del aborto, ya que muchas clínicas abortistas hacen su negocio ayudando a abortar a mujeres a cambio de una retribución y sin necesariamente cumplir con las garantías sanitarias mínimas o con la regulación del aborto del pais en cuestión y también un aborto puede llegar a tener muchas consecuencias físicas y psicológicas para la mujer que se somete. Creo que no por ello las feministas apuesten por prohibir el aborto, más bien por una regulación adecuada que evite, en lo posible, el lucrativo negocio de las mafias abortistas.

    Si la comparación anterior, salvando las distancias claro está, no la encuentran adecuada creo que la siguiente podría aproximarse algo más; sabemos que existen mafias que trafican con órganos de seres humanos pero no por eso prohibimos la DONACIÓN de órganos sino más bien intentamos regularlo para evitar lo primero.

    Una última pregunta para el feminismo lésbico, contrario a la gestación subrogada, hace poco se aprobó en España una técnica de reprodución asistida denominda ROPA (Recepción de Ovulos de la Pareja), es decir, dentro del seno de una pareja de lesbiana, una de ellas podía donar sus óvulos a su pareja para que esta última gestara tras la inseminación artifical con esperma de un donante anónimo al hijo biológico de la otra. Salvando las distancias, este procedimiento es casi totalmente idéntico al realizaco en una gestación subrogada pero digamos que de forma en cubierta. ¿Por que es condenada también esta técnia?

    Un cordial saludo.

    1. Yo no niego la gestación subrogada por altruismo. La apoyo.

  19. Donamos sangre, donamos un riñón, donamos un pulmón, médula ósea, e incluso parte de nuestro hígado, por caridad, sin interés económico, para ofrecerlos a gente que los necesita. Nadie se escandaliza por esto y a todos nos parece un gesto sin igual. En cambio, “donamos temporalmente” un vientre para poder ofrecerlo a gente que no puede tener hijos por otros medios y nos parece una aberración y algo deplorable, reprochable e incluso punible… Por favor, explíquenme la diferencia. Ya sé que un útero no va a permitirme vivir, como podría hacerlo cualquier otro órgano en una situación crítica, pero ¿por qué nos cuesta tanto aceptar y admitir el hecho de que, de una manera figurada, este vientre puede “darnos vida”? ¿Por qué motivo quienes no podemos tener hijos de una manera convencional tenemos que resignarnos a simplemente no tenerlos? Me parece una actitud egoísta y poco solidaria hacia quienes no podemos alcanzar este sueño.

    1. Lo he dicho mil veces: estoy a favor de la posible donación de “vientres”. Nada que objetar. Pero donación es donación, es decir, sin dinero de por medio. Nada de dinero, con un juez controlando que se trata de una donación. De lo que estoy en contra es de que se abra el mercado de vientres de mujeres pobres. Hay países en los que se permite esta donación y se controla que lo sea verdaderamente, de manera que no hay agencias involucradas, ni hospitales que hagan negocio. En esos casos, los únicos embarazos por donación que se producen son los de madres a hijas, hermanas a hermanas o amigas a amigas/as queridos. Muy pocos, nada que pueda satisfacer la demanda de un mundo que ha convertido a los hijos en un artículo de consumo más. Los hijos no son un sueño de nadie, los hijos y las hijas son personas y no existe un derecho a tenerlos. Los deseos, estimulados por la industria, no se convierten en derechos por arte de magia. Que alguien desee tener hijos no le da derecho a disponer del cuerpo de otra mujer en un trabajo incomparable a ningún otro. Pero dicho esto, si verdaderamente alguna mujer quiere hacer eso por otra persona que quiere, adelante. Eso sí, no llamen “donación” a lo que es compra venta; si hay donación, como de los riñones o los órganos, no hay dinero.

  20. Hola Beatriz, te escuché en una conferencia en Barcelona. Lamento los insultos que dices que recibes. Aquella tarde todo el mundo fue muy respetuoso contigo. En este momento me encuentro en pleno proceso de gestacion subrogada en Estados Unidos. Leo muchos comentarios, pero percibo un error de base, o es que mi caso es único, y es el de considerar el modelo de Estados Unidos como comercial, mercantilista, de encargo, de compraventa de hijos, etc. Yo no quería ser padre a cambio de precio o explotación alguna. Me estoy gastando mucho dinero, precisamente para evitar la explotación ninguna mujer, y lamento que la falta de regulación en España, permita a algunas familias a recurrir a la explotación, sin que ellos posiblemente lo sepan, en países del tercer mundo. Yo no podría mirar a los ojos a mi hijo, si finalmente lo tengo, sin poderle decir que nació por medio de una técnica fruto de la ciencia, en un hospital legal, con todas las garantías sanitarias y juridicas, que es una técnica ética si se practica bien, cuando está tutelada por la ley, en mi caso también por un juez, en un proceso totalmente transparente, que mis representantes allí, la agencia intermediaria y mis abogados, y la gestante misma, me garantizan que no hay motivación económica, que si no es así, se descarta a la gestante. Si fuera por dinero, a mi no me daría ninguna confianza que esa persona gestara a mi hijo, la gestacion precisa cuidado personal y mucha implicación. Más, que ella tiene su propia familia y no desea tener más hijos, en mi caso tiene dos. Más, que trabajan ella y su marido, y disfrutan de un buen nivel económico, ella precisamente en el campo sanitario, que ella eligió a mi familia y ayudarnos a ser padres. Que su motivación altruista no está reñida con percibir una indemnización económica, no sujeta a especulación ninguna, que compense todos los gastos que esto le suponga, materiales y morales, faltaría más, de todo tipo, por todo lo que supone este proceso, que puede durar años, que tiene consecuencias en su vida profesional, porque afecta a su trabajo, en forma de permisos para acudir al médico y por bajas laborales, y por supuesto a su propia familia, que seguramente preferiría que liberara sus inquietudes solidarias, no ayudando a familias infértiles, algo tan comprometido, sino dedicándose a otras cosas más convencionales y llevaderas. El 90% del coste es medico y jurídico, en seguros, clínicas, hospitales, y despachos de abogados, en un país donde el Estado no ofrece esas coberturas. En España gran parte del coste seria innecesario, como en cualquier otro método de reproducción asistida, aunque tampoco son baratos. Si de verdad creéis en esta técnica si es altruista, defended su regulación, y evitemos entre todos la explotación de las mujeres que ocasiona, precisamente, la falta de regulación.

    1. Efectivamente, en Barcelona no recibí ningún insulto y sí un trato respetuoso, como creo que yo lo dí a todo el mundo. Estar en contra de una determinada técnica no quiere decir no entender a muchas de las personas que las usan o tener nada personal contra ellas y mucho menos insultarlas.
      Dicho esto, sigo en contra de la técnica. Tú te estás gastando mucho dinero, como tú dices, lo cual demuestra que la gente sin recursos no puede acceder a ella, y es normal. Lo que mueve a las mujeres a ofrecerse para entregar a su hijo es el dinero, no hay que darle más vueltas, se vista como se vista. Obviamente que si hay más dinero hay menos explotación. Tú has decidido gastarte mucho dinero para evitar esa explotación y eso te honra. Hay países que han regulado la “donación” de vientres y me parece muy bien. Se preocupan de que sea una verdadera donación, de que no haya empresas, ni dinero de ningún tipo y…¿qué ocurre? que no hay embarazos más que los muy escasos que hace una madre por su hija o una hermana o una amiga. Ninguna mujer hace algo semejante por un desconocido, como nadie dona un riñón por un desconocido. Se hace por dinero. Así que no es sólo el dinero que ella recibe, sino el que se puede pagar y que no está al alcance de las personas con menos recursos que siempre necesitarán recurrir a países pobres en donde las mujeres sean sometidas a las vejaciones. Esta técnica está regulada en Gran Bretaña, por ejemplo, para donantes altruistas y con juez vigilando que no haya dinero por medio y, por supuesto, en ese caso apenas se producen donaciones y los británicos se van a la India en busca de vientres baratos. Ninguna mujer haría esto por altruismo, sobreestimulación ovárica, pinchazos, un embarazo con todo lo que eso conlleva y un parto…¿por amor a un desconocido? Se puede hacer por poco dinero y para comer o se puede hacer para que los hijos propios vayan a la universidad, pero se hace por dinero y sin dinero no habría vientres de alquiler.

  21. Hola Beatriz, solo un inciso sobre el asunto del dinero, porque creo que me expliqué mal. El dinero se va en la mayor parte a gasto clínico y judicial, es tremendo lo cara que es la sanidad y la justicia en Estados Unidos, pero no a la gestante, que percibe su compensación, como en España se percibe por donar esperma, ovulos etc. , solo faltaría que corriese ella con los gastos. Y es una cantidad que no justifica una motivación económica, dado que se descartan gestantes con necesidades económicas.
    No obstante, incluso aceptando que nos mientan en cuanto a las motivaciones solidarias de las gestantes, habría que regular. Si crees en lo que dices, impulsa la legalización altruista, incluso como la donación de órganos. Si luego no surgen gestantes con motivaciones solidarias, será problema de las familias. Pero no forcemos a las parejas infertiles a salir de España, con el coste y trastorno que eso supone, y el riesgo de explotación que conlleva. Lo que no se puede hacer es negar la regulación. Sería una barbaridad. Estoy convencido que muchas mujeres se ofrecerían a gestar bebés para otras mujeres o hombres. Es cuestión de concienciación. En otros países no conciben donar órganos y en España somos campeones. Al menos no pongamos trabas a la esperanza.
    Mientras escribo este comentario, acabo de leer que Podemos se ha mostrado partidario de la regulación, cosa que me alegra y espero no quede en saco roto. Saludos

    1. Hola Rafael, Podemos no se ha mostrado partidario de la regulación, eso fue una opinión de una persona. Pero no lo llevamos en el programa intencionadamente. En todo caso, estoy de acuerdo con lo que dices, habrá que propiciar una regulación altuista como la donación de órganos, efectivamente, y no me parecerá mal.
      Lo que tú dices en tu exposición de arriba es lo que suelen decir los defensores de la GS pero no es verdad, con todos mis respetos. En primer lugar, estás ignorando que la mayor parte de la GS en el mundo se hace en los países pobres con mujeres que no tienen otra motivación que la puramente económica. Esto es una cuestión básica del funcionamiento normal de los mercados. No voy a extenderme, pero en el momento en que se abre un mercado, los pobres tienen que entrar en él. Ahora la gente dona sangre. Si se pagara por ella, la mayor parte de la sangre provendría de la venta que harían personas pobres necesitadas de dinero y la gente más rica dejaría de donar. Es una cuestión ideológica, sí; naturalmente que no todxs estamos de acuerdo en que esto sea malo. No todo el mundo opina que el mercado no debe regular la vida social. De hecho, la mayoría me temo que piensa que sí debe hacerlo.
      En segundo lugar, en EE.UU las gestantes si se llevan una buena cantidad, aparte de los gastos médicos y jurídicos. Es cierto que no son pobres como en la India, pero lo hacen para cubrir determinadas necesidades, como pagar una carrera universitaria, o la matrícula, a un hijo/a. Es como la donación de óvulos, a la que también nos oponemos muchas feministas. Se está presentando como donación lo que es una venta. Y se están minimizando los riesgos y las consecuencias. Pagan unos 1000 euros por extracción y no informan de que es dolorosa y que tiene consecuencias para la salud. Tenemos los óvulos tasados, hay que someterse a una hiperestimulación ovárica y puede acarrear muchos problemas físicos, de los que no se informa adecuadamente. Hace poco, una estudiante entró en coma después de “donar” tres veces, lo que es una barbaridad. Eso no vale 1000 euros. Eso no tiene precio. En España, la donación de óvulos ha aumentado al mismo tiempo que la reducción de las becas universitarias. Muchas universitarias lo hacen para poder pagarse la carrera. A lo mejor no son exactamente pobres, pero si pudieran evitarlo no lo harían. Duele, y trae complicaciones. La generosidad es la última de sus motivaciones, te lo aseguro.
      Respecto a la GS hay países, como Gran Bretaña en los que la ley se preocupa de que la GS sea altruista (gastos aparte, claro) Y ¿sabes qué pasa? Que nadie lo hace excepto en casos de amigxs o familiares queridxs. Se hace por una hija, por un hermano o por un amigo querido. Nadie lo hace sin más. Pensar, como pensáis que alguien se quedaría embarazada por una persona que no conoce sólo por generosidad implica un desconocimeinto del proceso del embarazo y del parto enorme; y una enorme banalización del mismo. Toda la vida se pone en juego. Un embarazo afecta al cuerpo, que ya no vuelve a ser el mismo y a la mente, con posibilidad de sufrir alteraciones graves posteriores (la depresión postparte existe); un embarazo puede traer graves complicaciones que afectan a la propia vida y durante 9 meses se pone el cuerpo a disposición de otro ser. no es un trabajo, es la vida la que se pone en juego.
      En Gran Bretaña, hay muy pocas GS y las parejas siguen acudiendo a EE.UU. Pero sí. Eso será cuestión de las familias y de comprobarlo. Si se aprueba una ley de donación y resulta que hay muchas mujeres dispuestas, pues muy bien. Me temo que no va a ser así y que las asociaciones de GS no aceptarán una ley como la británica.

  22. El embarazo es una función biológica fisiológica de la mujer. Igual que respirar y comer. La vida existe, desde que se fecunda el óvulo con el espermatozoide dentro de la vagina. A partir de ese momento, durante nueve meses, la mujer da su cuerpo, su sangre, sus órganos, para que ese ser vivo se forme y se desarrolle, hasta ser un bebé independientemente viable. El embarazo y el parto tienen consecuencias a largo plazo, tanto para la mujer como para el bebé. Los argumentos de la otra parte pretenden eliminar la esencia de la dualidad humana y de la sexualidad femenina. No importan los derechos de la madre, que lo será de por vida, ni los derechos de la persona. Si puedes pagarlo, puedes comprar una vida humana a la carta.

  23. Cuando se habla de prostitución es habitual encontrar entre sus defensores dos argumentos. Uno (que añades a este artículo) es el famoso “mi cuerpo no soy yo”, que está por ver como bien señalas. El segundo es la famosa libertad de la prostituta. Resulta que todos los trabajos los hacemos por dinero salvo la prostitución que se hace por libertad. Al parecer alquilar tu útero, que es muy similar a la prostitución, también es algo que se puede hacer por puro altruismo. Aunque las cifras, como en el caso de la prostitución, digan lo contrario y asocien una y otra vez esta práctica, como la otra, con la pobreza de sus principales protagonistas.

    Por otra parte hablando de derechos es interesante los derechos de quién se están poniendo sobre la mesa. Los hijos no son un derecho, entre otras cosas porque son seres humano, salvo (y así se recoge en toda legislación familiar desde el código de Hammurabi) para el cabeza de familia que es el patriarca que posee un patrimonio y necesita por tanto un heredero legítimo. Ahí se cosifica por el interés general de La Familia. Para el resto, cuyos patrimonios son ridículos o inexistentes un hijo es una responsabilidad y supone un esfuerzo económico, emocional y psicológico muy fuerte. A su vez el cuerpo de las mujeres siempre ha estado al servicio del Estado, así hay control de natalidad por todas partes, para aumentarla, para esterilizar minorías étnicas, para robar a niños… Una larga historia hay detrás de la capacidad reproductiva de las mujeres.
    Ahora el Estado garantizará la entrega de hijos a quién lo desee, aprovechando un supuesto altruismo de un cuerpo que cada día nos pertenece menos. Y mi duda es ¿debe estar supeditado el cuerpo de las mujeres al “derecho” de otro a ser padre? ¿debo estar en venta por si alguien desea ser padre? ¿ser padre es un derecho, en serio? ¿para quién?

    1. ¡Wow! En una palabra: impecable.
      Saludos, Carmen.

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