Siempre me ha sorprendido la falta de debate que en España se observa alrededor del trabajo doméstico. La falta de reivindicación sobre la condición laboral de las trabajadoras domésticas, por una parte (aunque se va avanzando gracias a los sindicatos y a que algunas feministas han llamado la atención sobre el tema), pero sobre todo me sorprende la falta de debate ideológico sobre la consideración ética del trabajo doméstico, debate que sí se ha dado en otros países como Suecia o Estados Unidos [tomo como base de este artículo el aparecido en la revista Sings (Signs. Journal of women in culture and Society. Volume 35, number 1, Autumn 2009 pp 157-184), de John R. Bowman y Alyson M. Cole, “Do working mothers Oppress Other Women? The Swedish ‘Maid Debate” and the welfare State politics of gender Equality’. Todas las citas son de este artículo]. El debate que quiero plantear aquí, es el que debe responder a estas preguntas: ¿deben las mujeres contratar a otras mujeres para limpiar sus casas? ¿Es feminista? ¿Es socialmente ético? ¿Es de izquierdas? Sigue leyendo
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Trabajo en el hogar, trabajo del hogar
Espero que el libro con el que Ángeles Caso ha ganado el premio Planeta sirva para, al menos, llamar la atención sobre una cuestión que las feministas no podemos postergar más: la situación de esas mujeres invisibles y explotadas que nos han permitido a las mujeres españolas liberarnos de nuestras cargas tradicionales de trabajo: trabajo doméstico y trabajo de cuidado. Las mujeres españolas entramos en masa en el mercado de trabajo remunerado sin provocar un verdadero cambio en eso que se ha llamado trabajo doméstico, cambio que pasaba porque éste fuera asumido por todos los miembros de la unidad familiar. Tampoco hemos conseguido que los trabajos de cuidado de personas, niños, enfermos o ancianos, sean asumidos por servicios sociales adecuados, como debería ser y como ya ocurre en países socialmente más avanzados. En realidad, todo este trabajo que antes hacíamos las mujeres, lo hemos puesto en manos de otras mujeres, más pobres, más vulnerables, venidas de lejos. Y sin más cuestionamiento, un cuestionamiento que a mí me parece imprescindible. Sigue leyendo