I am going to talk briefly about the most significant legal advance in the area of gay and lesbian rights in Spain: the inaccurately named ‘homosexual marriage law’. Although popularly called this, in reality there is no marriage law for homosexuals, and there certainly isn’t a law for same-sex partners, as I have seen written somewhere else. The actual name for this law is the ‘Modification of the Civil Code regarding Marriage’ and what it does is simply modify the Civil Code, by extending the existing marriage laws to include same-sex partners, so that in Spain there is absolutely no legal distinction between gay, lesbian and heterosexual citizens. This means the same laws, the same institutions, and the same treatment for everyone by the state. (more…)
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El matrimonio como subversión
Publicado: 24 enero, 2013 en ConferenciasEtiquetas: matrimonio, Queer, Sexualidad
Quizá no haya un tema que separe tanto al movimiento queer y al movimiento LGTB como la lucha por el matrimonio. He sido activista LGTB y he dirigido el movimiento en la lucha por el matrimonio y nunca lo vi como una lucha conservadora. Creo que se han despreciado las potencialidades subversivas (o por lo menos transformadoras) que esta lucha podría tener o ha tenido. Creo que al movimiento queer no le interesa el cambio social. Por ello yo sigo en esta charla el análisis de Bourdieau y de Lisa Duggan. Y siempre digo que menos mal que en España no hay un movimiento queer con fuerza.
Una política LGTB basada en de una identidad sexual definida como unitaria y esencial, claramente ubicada, inteligible e inalterable, en el cuerpo o la mente y que fija el deseo en determinada dirección, representa un punto de vista reaccionario. Eso es lo que los queer dicen del movimiento LGTB para tener que acabar admitiendo que en todo caso, cualquier lucha en este sentido pasaba por la admisión, al menos, de lo que llamaron una identidad estratégica. Pero creo que los queer no han sabido ver el vigor de la tendencia construccionista en las políticas LGTB, una tendencia que los teóricos queer han recogido, por ejemplo de las lesbianas feministas. Una identidad sexual no esencial, fluida etc, es la base del feminismo lesbiano. Las feministas lesbianas desencializaron la sexualidad hace mucho.
¿Cómo rebelarse contra una categoría socialmente impuesta si no es organizándose en una categoría construida de acuerdo con dicha categorización y haciendo existir de ese modo las clasificaciones y restricciones a las que pretende resistirse? Se pregunta Bourdieu.
En primer lugar hay que decir y debería resultar obvio pero no siempre lo es, que una cosa es la teoría (social, política, económica…) y otra un movimiento de liberación. Generalmente, los movimientos de liberación toman su base ideológica de determinadas teorías, pero las teorías no siempre tienen en cuenta a las personas, esto es, las condiciones materiales de existencia de las personas. Esto para mí es muy evidente en el caso del movimiento queer y del movimiento LGTB. La teoría, la ciencia, el conocimiento, el saber…son la base de cualquier construcción política pero luego está el objetivo de ese movimiento. ¿Por qué lucha un movimiento de liberación?
Siendo muy simples, para ser más felices, eso lo haremos de diversas maneras, liberándonos de la dominación heteronormativa por ejemplo. Pero en definitiva para ser más felices, y para mi ese tiene que ser el compromiso ético de cualquier movimiento de liberación, que se olvida con mucha facilidad. La teoría puede permitirse acampar en las afueras de la ciudad, pero quien hace teoría está dentro, cobra su sueldo, es universitario etc. Nadie quiere vivir fuera de la ciudad . Luchamos para que la ciudad sea distinta y nos acoja a todos y a todas.
Es decir, como militante LGTB, siempre hubiera luchado porque las personas homosexuales pudieran entrar en la ciudad, es decir, en todo caso, para que pudieran acceder a la igualdad material y, sobre todo, legitimadora y simbólica, que significa el matrimonio. Pero como teórica, persona de izquierdas y feminista creo que hay ciertos valores subversivos en este matrimonio que no han sido apreciados por todo el mundo. O quizá si, pero sólo los han más que apreciado reconocidos la derecha y la iglesia y por eso se opusieron con tanta fuerza.
La fuerza de la ortodoxia que impone cualquier dominación material desde luego pero también simbólica es que constituye la discriminación histórica basada en disposiciones que se revisten de los signos de lo natural. Para B. el objetivo de cualquier movimiento de liberación es hacer un trabajo de construcción simbólica que imponga nuevas categorías de percepción.
Para cambiar de modo duradero las representaciones, se tiene que imponer una transformación duradera de las categorías incorporadas (de los esquemas de pensamiento) que, a través de la educación, los medios… confieran el estatuto de realidad evidente, necesaria, indiscutible y natural a la heterosexualidad. Según B. los LGTB pediríamos la entrada en la legitimidad para después anularnos (no sería necesario) sino que lo que pedimos es el reconocimiento de un tejido social formado por diferentes (según entiende la ciudadanía Iris Marion Young)
Yo creo que hay un trabajo de construcción simbólica subversivo y deconstructivo en el matrimonio homosexual que es, desde el punto de vista de la ortodoxia, o del sistema, un absurdo.
Porque quiero resaltar que las fuerzas no se oponían a los derechos, que si os dais cuenta al final nos los regalaban prácticamente sino al acceso a la institución. Y, por nuestra parte, o por mi parte concretamente, no luchábamos tampoco por los derechos, que hubiéramos podido conseguir de otra manera, sino por el matrimonio en concreto. Yo me negué en su día a aceptar una ley de parejas que me propuso Aznar, el gobierno del PSOE.
En los últimos años, la desaparición de la noción de pecado, la desaparición de la homosexualidad como entidad clínica, lo difícil que empieza a ser negar derechos sociales sustentando esta negativa en comportamientos privados perfectamente legales…todo eso nos conduce por el camino de la legitimación de cualquier práctica sexual, se ha producido el reconocimiento del derecho a ser homosexual.
El pensamiento reaccionario ha desplazado su inquina de ayer contra los homosexuales como individuos, al reconocimiento jurídico y social de las familias homosexuales. Es en el reconocimiento, en la invisibilización de estas familias, de las relaciones familiares homosexuales, donde ahora se han depositado “las esencias” del pensamiento conservador y reaccionario. Es que tiene consecuencias importantes. Porque los conservadores, los liberales, ven el Estado, el mundo en realidad, como la extensión de la familia y por eso no es extraño que sea alrededor de ésta dónde se está librando una de las batallas ideológicas y políticas más importantes. Es una cuestión no tanto de reconocimiento de derechos como ideológica y simbólica. Es alrededor de lo que ellos vienen llamando “orden simbólico” y que designaría un conjunto de reglas inamovibles sobre las que se supone descansa la vida en sociedad y el acceso de los sujetos a la cultura y al lenguaje. Parece ser que la familia heterosexual es garante de que se respeta ese orden simbólico que se viene usando como sinónimo de “orden natural”, de “orden establecido” o simplemente de “sentido común”. Si se trastoca ese orden, aseguran, la civilización corre peligro. Como afirmó gráficamente el Obispo mexicano Olvera Ochoa: “Si la familia se convierte en otra cosa, ¿cuál es el futuro del mundo?”. En los 90 la batalla se juega ya, de manera evidente, alrededor del término “familia”, a quién pertenece, quién puede usarlo, quién puede sentirse parte de una familia y quien no.
La lucha se está librando alrededor de ese “orden trascendental” (invocado por cierto especialmente cuando se tocan las reglas del matrimonio y de la filiación), que ha convertido al matrimonio y a la filiación heterosexual en el pilar simbólico de la ideología patriarcal (de derechas o de izquierdas, que de todo hay). La gente cree que es una cuestión religiosa, pero no. En Francia, donde la iglesia no interviene nada en la cuestión hubo una batalla terrible acerca de la aprobación de la ley de parejas y los que con más fuerza se opusieron fueron intelectuales de izquierdas, alegando el orden simbólico. Porque lo que nos jugamos es uno de los pilares más importantes del patriarcado.
No quiere esto decir que se acabe con el patriarcado, claro. Pero se va desgastando, como con el voto femenino…
Porque uno de los grandes pilares sobre los que se levanta la construcción patriarcal es el mito del dimorfismo sexual, su complementariedad, su imbricación en un supuesto orden natural, la familia sólo puede ser heterosexual, la filiación también o todo el entramado se vendrá abajo. “La reafirmación de lo que es y debe ser una familia no es más que uno de los momentos del pensamiento de Estado al que algunas disciplinas “científicas” prestan de buen grado su concurso para volver a dar al orden social su legitimidad, basándolo en la necesidad para oponerse mejor a los cuestionamientos de los que no cesa de ser objeto la capacidad de dicho orden y dicho pensamiento para pasar como el simple registro de las realidades naturales” Eribon, 2004). Y ya sabemos lo que significó la familia heterosexual para las ideologías fascistas y racistas que recorrieron Europa en los años 40. Y nos recuerda también Eribon que el énfasis en la familia heterosexual se daba precisamente contra cierta idea de debilidad homosexual o afeminamiento que para los reaccionarios amenazaba la patria, las distintas patrias. El mal siempre viene para la patria y la sociedad cuando se ponen en duda los valores fuertes del patriarcado. Y la familia es uno de los valores fuertes del patriarcado.
La institución matrimonial desde su origen está basada en un concepto naturalista, esencialista del sexo y el género. Ya sabemos que no es una institución natural, pero también sabemos la fuerza que tiene en el saber común, en la sabiduría popular, cualquier concepto que aluda a la naturaleza. El matrimonio vincula sexo, género, heterosexualidad y naturaleza y eso salió en muchas ocasiones a lo largo del debate. Hay muchos conceptos ahí en la institución matrimonial que son la base de una gran parte del sistema.
La naturalidad de esa institución, por ejemplo. El matrimonio homosexual demuestra que la institución matrimonial es histórica y contingente. Es de una importancia extrema. No había pasado nunca.
El matrimonio sólo puede ser heterosexual porque es natural y, al mismo tiempo viene a atar la complementariedad de los sexos, géneros. Es natural porque lo natural es que los sexos se complementen. También eso queda desmontado. Es una institución de la que hacemos lo que queremos porque ahora tiene un sentido y mañana puede tener otro. La heterosexualidad es tan natural como la homosexualidad, o nada natural, que lo mismo da. La complementariedad basada en el dimorfismo sexual no existe.
Dentro del matrimonio además de la complementariedad de sexos, se da una complementariedad de géneros marcada con una división de roles sexuales y con una muy marcada división sexual del trabajo que es otro de los pilares del patriarcado. De ahí la eterna pregunta que se nos hace ¿quién hace de hombre y quien hace de mujer? El matrimonio en realidad está fundado sobre la división de sexos y géneros. Pues esto se destruye también, nadie hace de hombre ni de mujer. ¿Quién hace la compra, quién limpia, cuida a los niños, a los enfermos, dependientes, quien gana el dinero?
Pues el que pueda, el que quiera, el que más le guste, el que tenga más tiempo o bien todo a partes iguales. Es la primera vez que esto es así. Que la distribución de papeles, roles y trabajos se hace en función no del sexo, sino de los gustos y capacidades. Es por primera vez en la historia un contrato entre iguales; un contrato en el que los roles sexuales, la división del trabajo y de la intimidad, las relaciones con los niños, con los mayores y las personas dependientes van a ser repartidos dependiendo de los gustos o de las habilidades de cada uno y no según el sexo, lo que implica una revolución de tal calibre que esta institución podría llamarse de otra manera.
Rompe también absolutamente la relación entre matrimonio y procreación y aun más, entre heterosexualidad y procreación.Ya se que está relación estaba rota, pero no en el imaginario, no en el simbólico social. La prueba es que a lo largo de todo el debate, como si nada, se me siguió diciendo que el matrimonio es para tener hijos. Ahora esa relación se rompe definitivamente.
El matrimonio civil, porque en realidad, no debería haber otro, es un contrato que ha cambiado enormemente a lo largo de la historia. El cambio más profundo hasta ahora se había producido con la igualdad de la mujer dentro del mismo, lo que también rompía una tradición de siglos.
¿Para qué existe el matrimonio? ¿para qué se creó?
Para garantizar la filiación de los hijos. Que ya no ocurre.
Para garantizar la subordinación de la mujer. Que ya no ocurre
Para garantizar la transmisión de la propiedad mediante la herencia. Que tampoco ocurre (porque los hijos extramatrimoniales heredan igual)
Y simbólicamente ya lo hemos visto
Para naturalizar la heterosexualidad y declararla así superior a la homosexualidad.
Para naturalizar la complementariedad de los sexos.
Para naturalizar y garantizar la división sexual del trabajo.
Para que pareciera que era un sacramento, algo sagrado.
Ahora todo esto desaparece gracias al movimiento LGTB
El matrimonio había cambiado mucho y el matrimonio civil no tiene que ver con la religión. Sin embargo, vuelvo, simbólicamente la religión mantenía el dominio sobre ese espacio. No es un sacramento, pero lo parece. Que en España se permita que quien se case por la Iglesia lo haga al mismo tiempo por lo civil, que mucha gente se case por la iglesia, la primera vez que se casa, por aquello de la ceremonia, la importancia que la iglesia da al matrimonio…ha creado una cierta indistinción social. Bueno ahora se visibiliza claramente que el matrimonio es una institución social, creada por las leyes y que puede cambiar cuánto se quiera, no hay más regla que la que dicte el parlamente. Se le arrebata a la Iglesia es herramienta.
Lo más importante del matrimonio entre personas del mismo sexo es su potencial para desnaturalizar la construcción legal y simbólica del género.
Lo cierto es que la Iglesia y la extrema derecha saben por qué protestaban cuando afirmaban que el matrimonio se devaluaba con la ampliación a gays y lesbianas. El matrimonio ha sido la más importante institución heterosexista de la historia: estamos a punto de cargárnosla como herramienta ideológica del heterosexismo. Quitamos el privilegio de la legitimidad social, económica, moral, a la heterosexualidad.
El matrimonio va a cambiar radicalmente aunque va a cambiar para mejor, en contra del heterosexismo y del sexismo, hacia la igualdad. Pero va a perder su carácter de herramienta de la heterosexualidad obligatoria, de refuerzo de la misma. Es decir la Iglesia y la derecha pierden esa herramienta, la pierden para siempre. De ahí la importancia de esta batalla, y de ahí que no pudiéramos conformarnos con una ley de parejas. Aunque mucha gente, incluso de izquierdas no lo vea, es absolutamente revolucionario este cambio.
Matrimonio entre tres…debate… ¿por qué no?
Es perfectamente posible que el matrimonio termine por desaparecer, o no. No desaparecerá en la medida en que siga siendo útil, pero cada vez lo es menos porque casi todo lo que se obtiene con el matrimonio se puede obtener sin él. De ahí que haya países donde cada vez se case menos gente.
Conferencia impartida en el curso:La actualidad a debate. Paso a paso en el análisis de género”: Seminario de estudios interdisciplinar de Estudios de la Mujer SIEM. 10 de abril de 2008
Las leyes de la igualdad. Historia de una lucha
Publicado: 24 enero, 2013 en ConferenciasEtiquetas: matrimonio
En 1997 el Movimiento LGTB sabiendo ya que no conseguiríamos nada del gobierno derechista de Aznar decide pasar de la reivindicación de una ley de parejas de hecho a una ley de reivindicación del matrimonio. Es una estrategia de desbordamiento. Posteriormente nos hemos dado cuenta de que es una buena estrategia por muchas razones pero, entre otras, porque lo menos que puede pasar es que consigas lo que querías antes de pensar que la igualdad total era posible. (more…)
Matrimonio igualitario. Conferencia EPOA
Publicado: 24 enero, 2013 en ConferenciasEtiquetas: matrimonio
Me toca explicar sucintamente el avance legislativo más importante conseguido en España respecto a los derechos de las personas homosexuales: la mal llamada ley de matrimonio homosexual. Ese el su nombre popular pero en realidad es un mal nombre, no existe una ley de matrimonio para homosexuales, y mucho menos una ley de parejas, cómo he visto también escrito en algún otro sitio. El nombre auténtico de la ley es el de “Ley de modificación del Código Civil en materia de matrimonio” y lo que hace es, simplemente, modificar el C.C en el sentido de que el matrimonio ya existente se abre a las parejas del mismo sexo de manera que, en España, no hay ninguna distinción legal, absolutamente ninguna, entre los ciudadanos y ciudadanas gays y lesbianas y heterosexuales. Las mismas leyes, las mismas instituciones, el mismo tratamiento por parte del estado. (more…)
Me toca explicar sucintamente el avance legislativo más importante conseguido en España respecto a los derechos de las personas homosexuales: la mal llamada ley de matrimonio homosexual. Ese el su nombre
popular pero en realidad es un mal nombre, no existe una ley de matrimonio para homosexuales, y mucho menos una ley de parejas, cómo he visto también escrito en algún otro sitio.
El nombre auténtico de la ley es el de “Ley de modificación del Código Civil en materia de matrimonio” y lo que hace es, simplemente, modificar el C.C en el sentido de que el matrimonio ya existente se abre a las parejas del mismo sexo de manera que, en España, no hay ninguna distinción legal, absolutamente ninguna, entre los ciudadanos y ciudadanas gays y lesbianas y heterosexuales. Las mismas leyes, las mismas instituciones, el mismo tratamiento por parte del estado.
En ese sentido es una de las leyes más avanzadas del mundo al ser la misma ley significa la igualdad completa, no excluye nada; no hace ninguna diferencia, ni siquiera excluye la adopción internacional de niños como en su momento hizo Holanda. Esto quiere decir que aunque es más que probable que haya países que a partir de nuestra modificación del Código Civil puedan querer romper los conciertos que tienen con España en materia de adopción, como China por ejemplo, o Rumanía, a pesar de estol el gobierno español ha decidido correr el riesgo. El gobierno español ha decidido que la igualdad entre todos los ciudadanos españoles es más importante que garantizar (sólo para las parejas heterosexuales) la posibilidad de la adopción internacional. Buscaremos nuevos países donde poder adoptar como Brasil o Sudáfrica.
En este momento mucha gente vuelve sus ojos a España y preguntan cómo lo hemos conseguido. Como es posible que en la católica y meridional España se haya conseguido algo por lo que muchos países europeos llevan muchos más años que nosotros luchando. Hay dos razones, una que creo que los activistas hemos hecho un buen trabajo, y la segunda no depende de nosotros.
Respecto a la que no depende exclusivamente de nosotros, decir que la idea que se tiene de España en Europa nos resulta muy extraña. Es una idea falsa, la imagen congelada de un país que hace 25 años salía de una dictadura. En esos 25 años hemos ido muy deprisa y en estos momentos España es quizá el país más secularizado de Europa, en el que la religión tiene poca importancia en la vida cotidiana de la gente. Según las últimas encuestas sólo un 14% de los jóvenes van alguna vez a la iglesia. Por tanto, por una parte, la imagen de España fuera de España está distorsionada.
Dicho esto, es cierto que la iglesia tiene un fuerte poder mediático, económico y que es quien verterbra a las fuerzas de la derecha. Pero a pesar de este poder que se trasluce en una presencia mediática desproporcionada, lo cierto es que, socialmente, la ley de aborto no se cuestiona, no se cuestiona la ley de reproducción asistida o la investigación con células madre. Y en cuanto al matrimonio homosexual, la última encuesta recoge que es una ley que cuenta con un apoyo de un 68% de la población. Es decir, esa es la verdadera revolución, no sólo la ley, sino haber conseguido que la mayoría de los españoles la apoyen.
Esas encuestas desde luego tienen que ver con el trabajo que hemos realizado desde la FELGT. Ha sido una estrategia pensada y planificada desde hace años que ha tenido los siguientes ejes,
1-La FELGT, la organización que agrupa a la mayoría de las asociaciones españolas se planteó como objetivo la consecución de la igualdad legal: esto es, el matrimonio. Esto nos diferencia respecto de otros grupos, nosotros nunca quisimos una ley de parejas menor, o un matrimonio para gays y lesbianas. Para la FELGT, cualquier ley que sea diferente a la que tienen el resto de los ciudadanos es discriminatoria, sea aquella buena o mala. Nosotros no entramos por tanto en el debate si el matrimonio es una institución patriarcal o burguesa, que es un debate desde nuestro punto de vista errado. Nosotros hemos puesto la igualdad legal como objetivo prioritario y nos hemos negado a leyes de segunda clase. Esta petición tiene la ventaja de que cuando los políticos no hablaban de matrimonio, nosotros sí y así fuimos acostumbrando a la sociedad, a los medios de comunicación, a los mismos políticos a escuchar la palabra matrimonio. Si nadie la pronuncia, si las propias asociones lgtb hablan de ley de parejas, sociedades de convivencia, matrimonio para homosexuales etc….¿cómo va la sociedad a pensar que el objetivo es ser iguales si estamos aceptando leyes diferentes?
Nosotros no juzgamos el matrimonio como asociación, si la única diferencia legal que padecemos es que se nos niega el acceso al matrimonio, exigimos el ecceso al mismo. Ya sabrá después cada uno, cada una, si quiere criticarlo, si quiere o no casarse. Si la desigualdad legal hubiese estado en otra institución, en otra ley, con la misma fuerza hubiéramos pedido revocar esa desigualdad. Después de tantos años hablando, reivindicando el matrimonio, trabajando por el mismo, cualquier otra ley hubiese sido imposible.
Ha sido muy importante entender, que es algo que nos diferencia de otros países, es que esta lucha para nosotros no era una cuestión de derechos en sentido estricto. Es decir, los derechos son importantes, cambian radicalmente la vida de la gente, pero nuestra lucha era mucho más importante que conseguir unos derechos sucesorios o de herencia, pensiones etc. consideramos que, en un momento dado, esa lucha estaba idealmente ganada, no materialmente desde luego pero cada vez más en los estados europeos la opinión pública se inclina por considerar que es inaceptable que un grupo de ciudadanos/as esté privado de derechos que gozan otros. Actuamos como si eso estuviese ganado, se iba a conseguir en todo caso y tuviéramos que ir más allá. Y ese fue una especie de eslogan, los derechos nos corresponden por ciudadanía, esta es una lucha por la Igualdad y, sobre todo, por la dignidad. Una ley que nos señale como diferentes no nos vale, preferimos nada.
Durante el debate, así fue curioso porque en seguida se superó el asunto de los derechos. No teníamos antes de la ley ningún derecho y, sin embargo, como habíamos ido más allá en el debate todos, incuida la iglesia se mostraron de acuerdo en que los derechos nos correspondían. La derecha, todos estaban de acuerdo en eso y sólo decían que en los derechos había acuerdo, que el asunto del matrimonio era una cuestión simbólica. Si con simbólica querían decir “poco importante”, ¿por qué salieron a la calle en una de las mayores manifestaciones de la derecha que se recuerdan? Si era tan poco importante ¿por qué se pusieron ellos tan nerviosos? Era una cuestión simbólica es cierto, pero quien ha dicho que lo simbólico es poco importante.
Se puede ganar la batalla de los derechos, del contenido, y perder la de la Igualdad. A veces se pueden conseguir los mismos derechos y seguir siendo desigual.
Lo que nos jugábamos era nada más y nada menos que la legitimidad. La igualdad en definitiva, podemos tener los mismos derechos y ser desiguales. Se puede ganar la batalla de los derechos y perder la batalla de la Igualdad, hay muchos ejemplos de esto, los negros en EE.UU, sin ir más lejos. Lo que nos estábamos jugando, lo que ellos dejaron bien claro, es que no les importaba tanto los derechos que tuviéramos o no como la propiedad del término “familia”, “matrimonio”, qué significa, quien y como se va a usar, de quien es, en definitiva.
Ya se sabe que hay gays y lesbianas, que nos enamoramos, tenemos relaciones sexuales, establecemos relaciones de convivencia, tenemos niños…eso se sabe y, después de pelearlo, no hay problema. La discriminación activa está deslegitimada. Es decir, no te pueden echar de un sitio por ser gay y puedes adoptar como soltero. El problema es cuando pretendemos llamarnos como ellos, acceder a su legitimidad. Al acceder en iguales condiciones a su legitimidad, si todos somos igual de respetables, entonces ellos ya no son más respetables que nosotros. Por eso parece que sólo hay un modelo y se ponen como hidras cada vez que se representa en un libro, en un manual…otro modelo.
Algo que no fuera matrimonio (aun con los mismos derechos) para mí, hubiera sido incluso más pernicioso que nada porque hubiera venido a apuntalar el mito de que el matrimonio es superior, y todo lo que ideológicamente conlleva, el imperio de la biología, el mito de la complementariedad de los sexos que por cierto de paso que dice que los sexos son complementarios, también dice que son asimétricos también en la distribución de poder y de bienes, aunque eso no lo diga explícitamente. Pero el matrimonio es la institución, la herramienta, que ata ese mito que, como feminista, quiero que deje de ser efectivo.
El mito heterosexual organiza la sociedad y es el matrimonio la herramienta encargada de organizar el deseo de manera que a un sujeto con unos determinados genitales le sigan unas determinadas características psicológicas, incluso físicas y una determinada y muy concreta economía del deseo. El deseo de ese sujeto con esas características tiene que dirigirse, para ser coherente a un sujeto de un supuesto sexo opuesto.
Con la posibilidad del matrimonio entre personas del mismo sexo, en realidad, esa coherencia, ese edificio ideológico se desmorona. Para empezar el sexo biológico desaparece de esta ecuación y otro tanto hace el género. Se pueden casar un hombre y una mujer, dos hombres o dos mujeres, un hombre y otro hombre biológico cuya identidad de género sea una mujer. Dos personas nacidas biológicamente mujeres pero cuya identidad de género sea confusa o que se genericen como hombres las dos, o una de ellas. El sexo y el género ya no son importantes en el matrimonio, no lo definen.
Pero es que el matrimonio está ahí para sancionar la heterosexualidad, para marcar la superioridad de esta sobre cualquier otra forma de vivir la sexualidad o los afectos. Y eso es lo que desaparece.
Para Butler las leyes de matrimonio normativizan la heterosexualidad. El matrimonio pretende asegurar la heteronormatividad. Presentando las diferencias de género, atadas a su vez por la heterosexualidad, como fijas inmutables y opuestas, la heterosexualidad borra otras formas de sexualidad de la historia, hace invisible lo precario de sus identificaciones, lo precario del armazón sobre el que se sostiene y oscurece la multiplicidad y variabilidad del deseo. El mito de la naturalidad de la heterosexualidad salta por los aires.
En tercer lugar pusimos orden en el discurso. Dejamos de hablar de derechos para gays y lesbianas para hacer un discurso universalista.
Lo más importante fue construir un discurso político que no tiene nada que ver con los derechos sexuales (damos por hecho que estos derechos están garantizados en la constitución), que no se trata del derecho a tener relaciones sexuales con quien se quiera, faltaría más; sino que lo entroncamos con la defensa del derecho de ciudadanía, que es un derecho moderno en el sentido de ilustrado: Igualdad y derecho de ciudadanía. Comienza pues a ampararse en testos internacionales y en la Constitución Española en todos los artículos que se refieren a la igualdad. Busca conexiones con otros grupos a los que se les negaba el matrimonio precisamente para impedirles el acceso a la ciudadanía plena, como los negros en EE.UU. o los judíos en algún momento en Europa. Nosotros no hablábamos tanto de matrimonio como de derecho de ciudadanía plena y construimos un discurso alrededor de este derecho.
Al mismo tiempo era un discurso sobre la dignidad. Hemos entendido que la igualdad legal era, al mismo tiempo, un objetivo moderado, en el que podíamos coincidir todos, que era al mismo tiempo revolucionario. Es, simplemente, la base sobre la que se asientan los estados democráticos. De ahí la indignidad de nuestra desigualdad. Y hemos comenzado a hablar de dignidad democrática también, que es un discurso que se dirige mucho más a la base de la democracia que el de los derechos para gays y lesbianas.
Al hablar de Igualdad, de ciudadanía, de dignidad hemos deslegitimado los discursos descalificadotes porque es difícil enfrentarse a esos conceptos que están en la base misma del estado democrático y de derecho. Es decir, no somos maricas y bolleras de los que cualquiera pueda decir cualquier cosa, somos ciudadanos y ciudadanas de un estado democrático que exigen respeto a su dignidad personal, a su libertad.
Se nos puede atacar desde la lógica de le enfermedad, de la perversión, del pecado, desde ahí se nos puede discriminar: quien es un enfermo, un pecador, un delincuente, no puede educar niños, evidentemente. Pero si hemos deslegitimado ese discurso ¿en nombre de qué se nos ataca? Si somos ciudadanos iguales, si podemos ser jueces, médicas, ministros o presidentes del gobierno, ¿por qué no tenemos los mismos derechos? Les hemos dejado sin lógica, porque incluso desde su lógica ¿es posible decir que se puede poner en manos de un gay los destinos de una nación (ellos dicen que sí porque ya no es posible el discurso de la discriminación) y no puede educar a un niño?
Para ello, en España decidimos unirnos todos los grupos. Eso es muy importante porque construimos, con dificultades, un único interlocutor político. Hicimos muchas renuncias porque por supuesto había y hay grupos de todo tipo y con ideologías muy diversas, diversas maneras de trabajar etc. pero hemos conseguido primar lo que nos une sobre lo que nos separa. Somos grupos de todas las ciudades y pueblos, somos grupos dedicados al sida, a las lesbianas, grupos de empresarios, o incluso grupos deportivos lgtb. Nos diferencian muchas cosas, pero hemos puesto por encima lo que nos une y lo principal y lo primero era la igualdad legal que es un objetivo que todos deseamos. Esto fue muy importante porque permitió a los políticos encontrar a un interlocutor que habla con una sola voz. Si hay diferentes voces los políticos van a escuchar siempre a aquellos que proponen cosas que se acercan a sus propuestas y van a desechar a los que consideren más radicales. Si hay un grupo que está a favor de la ley de parejas, los partidos lo escogerán como interlocutor. Ningún partido político apuesta por propuestas radicales si las tiene moderadas. Por tanto nosotros apostamos por una sóla propuesta: Igualdad.
2- También fue muy importante cambiar el discurso tradicional de desconfianza hacia los partidos políticos que suelen tener los movimientos sociales. Desconfianza las más de las veces justificada porque los partidos políticos tienen la tendencia imparable a fagocitar a las asociaciones, a atraerlos a su órbita de influencia y, desde ahí, a manipularlos. Nosotros optamos por hacer lo contrario. Meter a nuestra gente dentro de los partidos. Tenemos claro que para cambiar las leyes hacen falta los partidos políticos y nuestra estrategia fue hacer lobby desde dentro de los partidos. Tenemos gente en todos los partidos. Gente que es nuestra, de la FELGT. Naturalmente que ha sido difícil conseguir una organización en la que conviviéramos gente de derechas y de izquierdas con visiones sociales muy distintas, pero fue posible al centrarnos en un objetivo legal que todos compartíamos que es el del matrimonio. Así, hemos conseguido convivir y trabajar desde dentro de los partidos de manera que han sido militantes nuestros los que, trabajando en el interior de los partidos, han ido cambiando las propuestas de éstos. No hemos aceptado en cambio que gente de los partidos viniera a nuestras organizaciones con propuestas partidistas.
3- Ha sido muy importante dejar en suspenso las diferencias ideológicas internas, y no refiero sólo a las políticas, sino a las propias de nuestro modelo. ¿Fomentar las diferencias o atenuarnos? Ser esencialistas o construccionistas, identitarios, igualitaristas, comunitaristas?… Somos como una etnia o como quien tiene los ojos azules?…Ese fue un éxito en todo caso del modelo político e ideológico también de la FELGT: Aparcar esos debates para más adelante. Cuando otros grupos dicen: es que sois identitarios, es que sois partidarios de la comunidad… Nosotros estamos en el debate de la Igualdad, mucho más comprensible para todos. A la gente, a los políticos no les importa nada si somos comunitaristas, esencialistas, biologicistas, indentitarios… En la FELGT, se diga lo que se diga, podemos estar todos estos porque ese no es nuestro debate. La doble militancia es posible. Eso ya lo veremos luego. Fijarnos objetivos políticos claros, no tanto ideológicos, en los que todos pudiéramos coincidir. Ha supuesto importantes renuncias, pero con generosidad las hemos resuelto. En otros países en los que no se ha dado ese paso, aun siguen enredados en debates ideológicos ciertamente estériles. Hemos sido pragmáticos, pero al mismo tiempo hemos soñado con volar muy alto, y hemos volado.
4- Hemos hecho de la manifestación del orgullo una herramienta de nueswtra acción política. Así que hemos dejado de discutir si la manifestación del orgullo debía dejar de haber empresarios o no, carrozas o no, disfraces o no, en Barcelona siguen con esta discusión y no han pasado de 10.000 manifestantes. Nosotros, la FELGT, se deshizo de prejuicios, limó posiciones en las que todos cedimos un poco y conseguimos sacar a medio millón de personas. Centrando también la manifestación en los derechos ciudadanos y en los derechos humanos, conseguimos que a la cabeza de la misma se pusieran los principales líderes políticos, sindicales y sociales de este país, lo que visibilizó los derechos de gays y lesbianas como derechos de todos. Aquí todos hemos cedido. La mani contribuyo a decir a los políticos que tenían que estar ahí, que somos muchos, que cada vez más politizados.
5- Y finalmente, trabajar a largo plazo. No hemos querido pasos intermedios porque en la situación europea en la que nos encontrábamos pensamos que los pasos intermedios retrasaban el paso final. Esto no sirve evidentemente para todos los grupos, todos los países. Pero nosotros sólo hemos hablado de matrimonio, nos hemos negado a hablar siquiera de ley de parejas. Pensamos que, en todo caso, no hay nada que perder porque si ellos no quieren darnos matrimonio ya nos darán ley de parejas, pero que sean ellos los que rebajen y no nosotros. Y que se acostumbren y también la sociedad a hablar de matrimonio. De hecho, tengo que decir que debemos ser una de las pocas asociaciones del mundo que no aceptamos una ley de parejas cuando nos la ofreció el gobierno de Aznar. Nos llamó a la FELGT y nos la ofreció, y dijimos que no. ya teníamos al PSOE hablando de matrimonio y pensamos que aunque fuera buena a corto plazo, a largo plazo dificultaria la llegada del matrimonio, desmovilizaría a los nuestras y haría que los políticos pensaran que ya habían hecho bastante.
Conferencia pronunciada en ILGA Mundial. Ginebra 1 de abril de 2006
La lucha por el matrimonio,estrategias
Publicado: 1 enero, 2013 en ConferenciasEtiquetas: Derechos humanos, matrimonio
Vengo a explicar lo que ha ocurrido en España con el matrimonio entre personas del mismo sexo, que el resto del mundo ha visto como asombroso y que no lo es tanto si se contextualiza y se tiene una visión global del asunto que es lo que voy a tratar de explicar. En muchas ocasiones la gente no especista no tiene la oportunidad de tener una visión al detalle o siquiera global de cómo se ha desarrollado este proceso de manera que finalmente hayamos podido vivir el cambio legal que hemos vivido. (more…)
Rajoy es un antiguo
Publicado: 24 septiembre, 2011 en PostsEtiquetas: Homofobia, lgtb, matrimonio, Política
El otro día en la entrevista que le hicieron en la Cadena SER Rajoy insistió en eso que suele repetir siempre que le preguntan: que la oposición del Partido Popular al matrimonio entre personas del mismo sexo se refiere sólo a la cuestión del nombre. Mentira. En primer lugar, el recurso que el PP ha presentado ante el Tribunal Constitucional quiere despojar a gays y lesbianas del derecho a adoptar niños; en segundo lugar busca también declarar inválida la posibilidad de que gays y lesbianas accedan en igualdad al matrimonio; declarar inválida una ley que nos hace iguales.
Entrada completa: El Plural
El partido popular y el matrimonio homosexual
Publicado: 8 febrero, 2011 en Apariciones en mediosEtiquetas: Activismo, lgtb, matrimonio
Que los homosexuales podamos disfrutar en España de derechos y libertades similares a los de los heterosexuales no es fruto de la casualidad. Los avances que hemos vivido en los últimos años esconden detrás el tiempo, esfuerzo y lucha de muchos activistas a los que no les ha temblado el pulso cuando ha tocado enfrentarse a lo que y a los que nos impedían avanzar. (more…)
Conferencia en la Universidad Cayetano Heredia
Publicado: 17 septiembre, 2010 en ConferenciasEtiquetas: Activismo, lgtb, matrimonio
El verano es para la igualdad
Publicado: 26 agosto, 2010 en PostsEtiquetas: Activismo, Latinoamérica, lgtb, matrimonio
Cuando las personas homosexuales conseguimos en España, en 2005, el derecho a acceder al matrimonio en igualdad éramos muchos los que pensábamos que lo ocurrido en España iba a suponer un importante revulsivo para esta reivindicación en el resto del mundo. El caso de España era muy especial en esa lucha porque se trata de un país del sur (de Europa), católico y con un pasado de represión debido a la dictadura. Sí España daba ese paso, otros países de historias y tradiciones parecidas podían darlo, especialmente en Latinoamérica y así ha sido. Después, algunos activistas españoles hemos estado viajando allí tratando de trabajar en conjunto con el activismo latinoamericano. Estoy especialmente orgullosa de ese trabajo en el que hemos demostrado que ese famoso lobby gay que es la pesadilla de los conservadores no sólo funciona, sino que es eficacísimo. Como formo parte del mismo, estoy muy contenta. Hemos conseguido que un lobby de dos o tres personas llenas de razón, de coraje y de ilusión que hemos estado yendo y viniendo y trabajando, y enseñando y aprendiendo, junto al lobby gay y lésbico de Latinoamérica, formado por varias decenas de activistas, hombres y mujeres visibles y valientes, sin otra arma que la razón, este lobby digo, el mío, haya resultado más efectivo que el lobby multimillonario de las iglesias católica y evangélicas, que el lobby de los reaccionarios familistas con sede en los EE.UU, que el lobby de los medios de comunicación conservadores…Este mío si que es un lobby y del bueno. (more…)





