El repago que nos viene


Muchos de mis compañeros de trabajo están tan contentos, ellos y ellas, de que ahora el PP diga que pretende imponer el copago (repago más bien) a las rentas más altas. Dicen que es justo y que así se evita que los que no pueden pagar terminen pagando. Claro que es justo que los que más tienen paguen más, pero no sólo de la sanidad, sino más de todo.

Lo que ocurre es que la manera de hacer eso es mediante impuestos, un instrumento tan demonizado por los dos grandes partidos y durante tanto tiempo que ahora su correcta utilización como distribuidor de rentas provoca rechazo en lugar de las adhesiones que deberían ser . Lo perverso de vincular la renta al pago directo de ciertos servicios y derechos, como la sanidad o la educación, es que no sirve para lo que se dice que sirve y, por el contrario, es una bomba en la línea de flotación de estos derechos.

Con esa medida no se va a conseguir aumentar significativamente el dinero destinado a estos servicios básicos, pero sí que se va a conseguir lo que en realidad se pretende, que dejen de ser derechos incuestionables y universales. Para empezar porque si lo que hace que se pague o se deje de pagar es  la renta, ya sabemos que eso quiere decir renta controlable, es decir, la de las personas que tenemos una nómina y que somos quienes finalmente pagamos por todo, siendo que no somos, ni de lejos, las personas que tenemos dinero, es decir, los ricos de verdad. Así que de nuevo el esfuerzo recae sobre las clases medias cada vez con menor capacidad de gasto y más empobrecidas.  

Pero es que, además, si se obliga a pagar dos veces por los servicios públicos lo que ocurrirá es que los que tienen que pagar dos veces por una sanidad o una educación, cada vez de peor calidad por los recortes, preferirán hacerse un seguro privado. Así que ese dinero no irá tampoco a la financiación de la sanidad o la educación. Esta huida de las clases medias de lo público hará más fácil empeorar la calidad de cualquier servicio sin que este empeoramiento genere tanta protesta. Finalmente estos derechos básicos se convertirán en servicios para pobres, en beneficiencia pura.  

No se trata de una operación económica mejor o peor planteada, sino de una operación ideológica coherente con la ofensiva contra lo público emprendida por el Partido Popular desde que llegó al poder.  La única razón que existe para acabar con una buena y eficiente (también barata, a pesar de todo) sanidad y educación pública es ideológica: abrir ese inmenso nicho de negocio para que se enriquezcan unos cuantos; desprestigiar los servicios públicos de calidad de manera que la gente deje de confiar en que el estado es mejor gestor que la empresa privada; señalar que una cosa son servicios de beneficencia que pueda prestar el estado a los más pobres y otra cosa muy distinta  -e inexistente desde su punto de vista- son los derechos sociales y económicos que todos y todas tenemos.

Para ellos no existe el derecho a recibir una sanidad o una educación pública de calidad, gratuita y universal. Eso tiene, como todo, un precio y el que quiera (y pueda) que lo pague y los demás…que se conformen con lo que haya o se mueran que, además, es lo mejor que pueden ir haciendo según el FMI. Esto es lo que esconde el repago que nos viene, a no ser que lo paremos.

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4 comentarios

  1. Ayer, al escuchar la frase del FMI: “El impacto financiero del riesgo de longevidad” tuve escalofrios de terror.
    Sensación que la vida de las personas ya no se considera vida, sino mercancia perecedera que mejor desaparezca en cuanto pasa su epoca de plenitud.
    Pena, rabia y mucho miedo.

  2. Querida Beatriz, me duele que sigais suamndo a los dos partidos, cuando en el caso del PSOE, una de sus razones de ser está ligada al mantenimiento de los servicios públicos. hasta tal punto es aasí que allí donde se ha gobernado se cuenta con sanidad y educación de gran calidad. Los socialistas hemos luchado por ello y para ello muchos como yo hemos sacrificado sueldos y prebendas, lo que no ha ocurrido nunca en la derecha que lo únicoque sacrifica es una tarde de paddel. Tan claro lo hemos tenido que les hemos parado una vez mas y tendrias que ver la cara y los hechos de los peperos andaluces, asnos con ropajes ilustrados.

    1. Esta es una vieja discusión sin posible solución, No creo que los dos partidos sean iguales en muchas cosas importantes. No son iguales en su base social, una es de izquierdas la otra no. No son iguales en aspectos como la moral sexual y su concepción de la igualdad o la ciudadanía. Cuando hay algo que repartir son más dados a mantener los servicios públicos, sí. Son un centro moderado y civilizado, el PP son los bárbaros. Son iguales, para mí, en que ambos son mantenedores- sustentadores del capitalismo y, en el caso de la socialdemocracia son, además, traidores a sus votantes. Te recuerdo que fueron personajes del psoe los que empezaron con lo de que “bajar impuestos es de izquierdas”, que el psoe ha aumentado el poder de la iglesia como nunca etc. etc. Dudo mucho que en este momento el psoe estuviera haciendo algo muy distinto de lo que hace el PP aunque lo haría más a disgusto, seguramente. De hecho, el psoe no tiene alternativa real al sistema económico y algunas de sus propuestas de ahora (como el impuesto a las grandes fortunas) son increibles teniendo en cuenta que hace unos meses se negaban a ello Mantienen si pueden los servicios públicos pero no tienen una sola propuesta verdaderamente de izqueirdas para cambiar el sistema o redistribuir la renta de verdad. Los dirigentes del psoe son esos que se reunen con Rajoy en privado, que trabajan para las grandes compañias, que hunden a su país sin una sola dimisión, (como en Grecia) Pero esa es mi opinión política. El día en que sus votantes comprendan que el psoe no es la izquierda a todos nos irá a mejor. Yo, por mi parte, me considero una socialdemócrata radical. No es culpa mía que el psoe haya dejado de serlo. Por mucho que sus votantes me digáis que esto no es así…yo lo veo así y, en fin, estoy en mi derecho. No es más que eso, mi opinión.

  3. Quizá sería bueno para los militantes del psoe, volver a pensar en el modelo económico que les gustaría. Yo como Beatriz, ya puestas, me conformo con una socialdemocrácia radical. ¿Es exagerado?

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